La tragedia de mi alarma. - LiberaLetras

jueves, 15 de agosto de 2013

La tragedia de mi alarma.

Beeep, Beeep, Beeep...

Con los ojos cargados, no sé si de sueños o de pesadillas, me despierto por esta maldita alarma, en serio, nunca 
pensé que llegaría a odiar tanto algo, ni que llegaría a odiar el color rojo.


La realidad es que nunca me paro por completo, es como si allí, sentado en el lado izquierdo de mi cama quedara en modo invernar de Windows, prendido pero sin ejecutar nada. 

Solo algo hace que se me prenda la pantalla, mis ojos ven los números 6:30 a.m.


¿6:30?.. Me pregunto, ¿6:30?? 

Seis y treinta... ¡voy tarde!...

Mi tortura empieza a las siete, y mi lugar de empleo queda a media hora de aquí. Dios...

Mi cama cual trampolín me impulsa al baño, uno no sabe la cantidad de cosas que puede hacer bien al mismo tiempo hasta que como hoy, te enteras que vas tarde.

Aun en piyamas - sí, duermo en piyamas - entro al baño, y hago mi rutina básica pero en versión Free, (Limitada), algo de agua en la cara, con que caigan las lagañas está bien, afeitada al ras, no hay tiempo para la crema...

Cepillado flash, los dientes de adelante son los que se ven. Vamos, vamos es tarde...

Me quito la piyama volando, dos piezas salen por el precio de una.

No... No me bañe, sencillo, mi cerebro me apoya en esto, "Ayer ni sudaste, vamos es tarde, ya te bañaras hoy"...

Ropa, ropa, ropa... esta,  pantalón negro, nunca falla... Camisa... Azul, si esta, no es el mejor color pero... es la que se parece menos a mi abuelita, no tengo tiempo para planchar.

Además ni se por qué no lo hice, siempre plancho las siete camisas de la semana, bueh, en fin, meditar quita tiempo, sigamos con el triatlón.

Sube pantalón, entran brazos, botón, vamos botón, cae en tu sitio, no te confundas... vamos... ¡Sí!...

Zapatos... negros, un poco sucios pero no hay polvo que aguante una buena lustrada con una piyama de algodón...

Falta, falta, corbata, si... esta, sirve, vamos nudo, vamos, en esto no  puedo perder tiempo, soy experto haciendo nudos, mi vida es la mayor muestra de ello. ¡Listo!

Me peino veloz que es lo que falta, agua... solo eso, la primera impresión es lo que cuenta, si al final del día tengo una afro, ya que ¡Los demás no saldrán de la oficina hechos príncipes!

Dios, solo una cosa para hoy ¿sí?.. Que las llaves estén allí, que estén allí...  ¡Sí!.. Aquí están.

¡Listo! Maletín, empleado, cartera, llaves... ahora, hacia fuera.

Abro con rapidez de juego televisado mi puerta, estresado, malhumorado, anonadado... 

"Buen día Frank, como va todo... ¿tan formal esta mañana?"

Buen día señor Giuseppe... Le respondo en automático.

Giuseppe es mi vecino, italiano, muy trabajador, amante de la vida y de sus perros golden retriever, que pasea todos los sábados por el parque...
Y allá van... Felices, mientras yo... yo...

¿Giuseppe?.. ¿Perros?.. 

Sa, sa, ¿Sábado?...


¡¡Maldita alarma!!



Autor: Jopsiel Hernández (Admin, LiberaLetras)


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