¿Sabías que los presos en Brasil pueden bajar su condena leyendo? - LiberaLetras

martes, 19 de noviembre de 2013

¿Sabías que los presos en Brasil pueden bajar su condena leyendo?

Ideas como reducir las penas de presos por leer libros buscan responder de modo innovador en Brasil al reto de tener una de las mayores poblaciones carcelarias del mundo, que además va en aumento.
"Se precisa repensar el sistema penitenciario, porque sabemos que el nivel de reincidencia es muy grande", dijo Mallmann a BBC Mundo. "El modo como la pena se cumple hoy en Brasil no da la respuesta necesaria".

Aunque una ley en Brasil permite a los presos acortar sus sentencias a cambio de realizar estudios o trabajos, Mallmann dijo que menos de 20% de la población carcelaria del país tiene efectivamente esa posibilidad.
Sin embargo, las autoridades parecen ensayar alternativas novedosas al tiempo ocioso de los reclusos.
El gobierno brasileño publicó el 22 de junio una medida conjunta con la justicia federal que institucionaliza la rebaja de penas por lectura de libros en las cuatro cárceles federales del país, con reclusos de alta peligrosidad.
"La lectura, así como el estudio o el trabajo, es una forma de rehabilitación", afirmó Arcelino Vieira Damasceno, director del Departamento Penitenciario Nacional (Depen) brasileño a BBC Mundo.

El proyecto de "remisión por la lectura" establece que los presos podrán descontar hasta 48 días de sus sentencias cada año por la lectura de un máximo de 12 obras literarias, filosóficas, clásicas o científicas.
Luego de leer un libro en un plazo máximo de 30 días, el recluso debe realizar una reseña del mismo que será evaluada por un juez que podrá descontarle cuatro días por cada volumen.
Las bibliotecas de las prisiones federales de Brasil tienen una variedad de libros donados o adquiridos, títulos como "El guardián entre el centeno" de J.D. Salinger, "El arte de la felicidad" del Dalai Lama o "Harry Potter y el prisionero de Azkaban" de J.K Rowling.
En la experiencia ya participaron este año 216 presos de las penitenciarías de máxima seguridad de Catanduvas (estado de Paraná) y Campo Grande (Mato Grosso del Sur).
El proyecto surgió en 2009 en Catanduvas, también por iniciativa de un juez que decidía qué reclusos podían participar.
Pero la medida adoptada en junio habilitó teóricamente a sumarse al programa a los cerca de 400 presos en las cárceles federales brasileñas, que guardan a los criminales más conocidos del país.
"Tenemos una superpoblación carcelaria que de hecho no tiene actividades que permitan la resocialización y después se reclama que las cárceles son una formación de criminales", sostuvo.
"Hay que tener una visión diferente", agregó. "En algunos casos se puede remitir la pena con el estudio o el trabajo y en otros tiene que verse como un derecho del preso la lectura, la cultura o el placer".


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