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Cargando las Letras 10 Segundos ¡NO QUIERO APOYAR LA ESCRITURA!
Posted by : Jopsiel Hernandez miércoles, 4 de diciembre de 2013




PRIMERA PARTE


En la plazoleta Barrientos de la universidad de Antioquia, se observa cómo transcurre la vida cotidiana de los estudiantes y demás personas que acuden a éste lugar. Mientras esto, en un aula múltiple de la facultad de ciencias humanas, se desarrolla una delicada e importante reunión, discusiones van y discusiones vienen. En ella se hallan algunos docentes del comité de carrera, asesores de proyectos de grado y algunas directivas del departamento de humanidades… en especial, del programa de Antropología.

- … sabemos que ese es el fin.

- Profesor: Cuál?

- El de llegar a un acuerdo, después de semejante información histográfica no creo que sea posible tomar una decisión que a usted le parezca razonable.

- Usted sabe que ningún organismo, entidad, empresa, o agencia ambiental de carácter público o privado ha ma




nifestado lo contrario.

-No!…, no, lo sentimos pero no estamos seguros profesor, pues está claro que ustedes no comprende la gravedad de la situación, y de nuestra inseguridad y preocupación ante tal petición.

-Profesor: (insistente)… El grupo ya lo manifestó, y observo que están decididos en abordar esa población, ellos insisten.

- Si claro… desde la ignorancia cualquiera.

- Cuantos son?

- Profesor: Es el grupo de investigación señor. Está conformado por siete estudiantes, una bióloga, un antropólogo social y, yo! efectivamente. (Algunos se miran y lo miran con duda).

- …Algunos datos estadísticos… un tanto confidenciales, señalan que después de un extraño suceso en la población, hace más de diez años atrás, por razones y circunstancias de carácter restringido y aún desconocido, hasta el momento ningún grupo de investigación ha podido abordar esta comunidad; y dicho sitio parece exponer a… un peligro a cualquier extraño que intente ingresar a ella.

- Por Dios santo!, se sabe que es un riesgo, eso no hay que discutirlo.

- Podemos ayudarlos en cualquier otra parte de la región profesor, en Urabá si es necesario, podemos enviarlos hasta Chocó; pero si el interés es mayor por el Sur o este… lo tendrán, pero no en ese lugar; al fin y al cabo Antioquia es bastante grande. En fin, usted no puede llevarle los caprichos a un grupo de jóvenes obsesionados y malcriados; deben aprender que hay límites en la vida, y ésta no será la primera vez que se expongan a eso. Es mejor que desista de la idea profesor, pues no pienso arriesgar el nombre de la institución por algo así. Sabemos que nos saldría mucho más caro en caso de suceder algo fuera de lo común… ¿con quién?…pregúntele a sus familias.

- Profesor: (Muestra resignación e insistencia a la vez). Es verdad señores, es algo extraño lo sé…, pero pienso que ésta es la justa razón por la cual nosotros debemos hacer nuestro trabajo en esa comunidad, aparte de querer investigar cuál es la razón por la cual no se ha podido ejercer un estudio realmente profundo. –Vamos-, han sido trabajadores sociales, docentes, Sociólogos, Antropólogos y otros investigadores de otras ramas los que han intentado, pero sus temas también han sido bastante básicos y generales…, el valor de nuestro trabajo sería el ab/

- Yo sé muy bien cuál es el valor de su trabajo profesor, pero ese valor podría salirnos muy costo… ya escuchó al señor decano. Porqué insiste en enaltecer su ego?, porqué tan pedante profesor, ha?. Qué le hace pensar que usted y su grupo de investigación son inmunes ante tal población?, verdaderamente excepcionales diría yo. Su falta de ética profesional me confunde y me preocupa mucho, y eso es algo que también debemos analizar.

- Profesor:(suspira inconforme) Pues bien… Me queda claro la decisión señores… es un NO. Y según… su razonamiento y ética profesional, cómo, en dónde y qué tema y población será la que mis estudiantes abordarán para que culminen sus estudios?

- Me parce algo inaceptable y riesgosa su actitud frente a la situación profesor!. Dígame, usted pretende que nosotros después de ésta discusión y de ver su actitud, le otorguemos el derecho y el permiso de abordar alguna comunidad?.

- Profesor: (conteniéndose) Yo sólo espero un apoyo para el equipo.

- Es usted muy insistente profesor. Déjenos pensarlo un poco más, estoy seguro que su intención y la del trabajo son buenas, y que éste puede ayudarnos a formar a mejores profesionales, lo sé. Pero debe entender que sus deseos sobrepasan algunas reglas de nuestra institución.

- Profesor: Gracias señor decano, lástima que vicedecanatura no lo vea de tal forma.

- Pero puede ser posible?!

-No se apresure Profesor. Ya le estaremos informando nuestra posición frente al tema. Sólo quiero que tenga en cuenta algo. En caso de facilitarle un centro de práctica, usted deberá mostrar docilidad ante tan excelente oportunidad, al igual que sus estudiantes, así que es mejor que los asesore cuanto antes frente a cualquier respuesta.

- Profesor: Será como usted lo disponga, gracias. Y por mis estudiantes no se angustie, yo me encargo de ellos.

- Espero que así sea. Bueno me siento más tranquilo, no siendo más les deseo feliz tarde. MUCHAS GRACIAS.




Algunos cierran sus carpetas, otros se quedan comentando entre sí, otros inmediatamente salen, y otros…







2. En una de las tantas cafeterías de la universidad se encuentra un grupo de estudiantes a la expectativa.




- Julieta: (Impaciente) Oigan… Qué estará pasando en esa reunión?. (mira el reloj). Qué?!, lo digo porque de entrada el profesor ya nos había advertido que es muy incierto que nos aprueben el tema. Me muero por saberlo ya. Hay qué?!, ya quiero saber!.

- David: (irritado). Ya home!, deja la ansiedad, espérate; además ya sabes que el profesor primero hace una reunión con Nícola y Jazmín. A! y el tal Frederick…, ya después nos dirá a nosotros. (ríe y le da algunos golpecitos en el hombro). Así que compañerita, es mejor que se calme.

- Pedro: Por cierto quién carajos es ese Frederick?

Todos se miran sin saber la respuesta.




En ese instante llega otro integrante, éste se aproxima con gesto de desagrado y algo acongojado, con sus movimientos típicos toma asiento. (Es afro-descendiente).




- Pedro: (estira la mano para chocar la de su compañero) que más viejo Macías!.(mira su rostro, mira a David y a Julieth) ¿Usted qué?, que me le pasa mijo?, porqué tan serio?…, diga haber pues que me le hicieron.

- Macías: (mira a todos y responde). ¿Ustedes no saben? (Julieth, David y Pedro se miran, y lo miran como diciendo ¿qué?. Macías se acomoda en mejor posición). Ya me dijeron para dónde nos vamos.




Esta vez se miran con asombro.




- Julieta: (angustiada). Hay no..., es chisme, ya con qué nos va a salir… ¿Vamos a ir o no?.




Macías alza una ceja mirando a todos con cara de -yo sé y ustedes no-. Moviendo su cabeza dice:




- Macías: NO.

- David: (ofuscado) ¡Ahh!!! éste man ya que va a decir, a otro lado con esa cuento mijo, eso es puro chisme. Además el profesor ya nos había dicho que el día que nos fuera a informar que decisión tomaron nos decía a todos en una reunión, así que cállese parcero.

- Macías: (con total seguridad). Nos vamos para Fredonia hermano, y no justamente a una comunidad indígena. Con eso les digo todo.

- Pedro: (fingiendo asombro) ¡hay marica! (irritado) ¡Ah! parce, porque no mejor nos trae el chontaduro con sal. (David ríe). Mire como me puso a la pelada.

- Julieth: (seria e inmóvil). ¿Masi usted cómo consiguió esa información?




Pedro y David inmediatamente se pegan en la cara retorciéndose en la silla.




- Macías: (habré su bolso, mira su interior, los mira a ellos, vuelve a mirar el bolso, como si fuera a sacar de allí la evidencia que comprueba lo que ha dicho. Toma algo del bolso y suspira). A fue sencillo… lo supe por medio de esto.




Julieth, David y Pero se irguen, se fruncen, tragan en seco, se miran entre ellos, esperan inquietos a ver qué cosa saca Macías de su bolso, comprobando que sus ilusiones de Viajar a aquella comunidad se van al caño en cuestión de segundos. Cuando de repente por cuestión de segundos transformándose en eternidad:




-Macías: Lo supe por medio de mi pelota masajeadora, ¡¿qué les parece?!




Todos se miran y le caen a capirotazos, diciendo repetidas veces ¡–bobo, guevón, porqué mejor no se mete esa pelota por donde no le entra el sol. ¿Sabe qué me produjo en el estómago?, ¡ha se los dije!, que este man nos la iba a hacer, ¿parcero usted por qué es tan ¡bobo Hermano!?.




- Macías: ¡Hay, hay!… hey, hey, no ,no, no ¡ya home!. Hey ustedes qué!?, hey no, ya, ya dejen la violencia home… Ahhh pero ya no se les puede hacer una broma pues, ehh. ¿Hey no, es enserio y porqué están tan apurados? (espera respuesta). ¡ah! yo ya me relajé. Además ustedes parecen arañados con ese tema, ya están mamones con eso. Vea esta, toda pálida, ya ni come, (ríe). Usted negro, ya no lo veo negro si no blanco, y usted David ya parece un asesino en serie con ese pelo, mire eso, todo parao, péinate home!. (intenta despeinar a David)




Los tres miran a Macías y sonríen.




- David: Pues sí, tiene razón. Saben qué?, esperemos a ver que nos dice Gustavo. Ya relajémonos, al fin y al cabo después de graduados nos toca trabajar donde haya dinero y no en donde más nos dé la gana.

- Pedro: A eso si es verdad mijo, si; además sabe qué Juli?, usted se pone a estresarse, se enferma y después nos mandan a un lugar bien vacano, y luego no puede ir, y como si fuera poco después le toca hacer el trabajo aquí sola. Cero prácticas pelada, pase hoja por hoja, y pegada a más libros. Ya mérmele, mérmele a ese agite suyo.

- Julieta: (indignada). Gracias por sus buenas energías y consejitos que no necesito Pedro; no se preocupe por mí…; yo no desisto de ese viaje, ni mucho menos de hacer mi práctica en ese lugar.

- Macías: AH! Eso es que tiene un indiecito bien escondido por allá y no nos quiere decir. Ahh pillada, ya se delató mija.

- Pedro: Bueno, entonces le echo la bendición y que la virgen me la acompañe, me la lleve por el caminito y le vaya muy bien, Chao.

- Julieta: (seria, pensativa y furiosa). Porque habla como si ya nos hubieran dicho que no nos aprobaron el proyecto, ¡pilas!, que sus malas energías no me gustan, y tampoco nos ayudan mucho.

- David: Bueno. La verdad ya me estoy hartando del mismo tema, si no van a cambiar de tema me avisan pa-irme, y si alguien quiere venir, bienvenido.

- Julieta: (furiosa e indignada coge sus cosas). No se preocupe David, que la que se va soy yo.

- Pedro y Macías: pero Julieth no se vaya, cálmese!, ahhhh.

- David: ah! Esta vieja si está cansona hermano.




Los tres miran a Julieth irse.




3. De una sala múltiple algunos salen con cara de insatisfacción, otros con resignación, preocupación y muy pocos con cara de complacencia.




El profesor Gustavo, asesor principal de un proyecto final de pregrado en Antropología, sale inmediatamente de la sala múltiple y hace una llama por su celular.




- Gustavo: (indiferente y con mirada fija). Nícola?. Hola, por favor dile a Jazmín y a Frederick que los espero hoy a las tres en mi oficina…, sí, nos fue bien…, ya les comentaré. No, no, con ellos hablaré luego, primero es necesario hacerlo con ustedes... bien nos vemos.




Cuelga y se recuesta contra un muro, algo pensativo y serio vuelve a marcar en su celular, éste repica hasta que alguien contesta.




- Gustavo: Si!.




4. En una vieja camioneta se dirigen dos personas hacia algún lugar, el conductor y una joven mujer. Ambos platican sobre un tema que los angustia, al mismo tiempo conducen aceleradamente.




- La mujer: (retorciendo nerviosamente sus manos). -Menos mal ya estamos llegando-. El conductor le toma las manos con una sola para indicarle que se calme. La mujer inmediatamente cesa. -Lo lamento, es solo que veo que el tiempo corre y al parecer va a llover-. (mueve su pie ansiosamente). -Por favor date prisa. Puede que no se encuentre allí y nos toque buscarlo-. El conductor aumenta la velocidad.




5. Muy pensativo el profesor Gustavo se dirige hacia su oficina. Llega un tanto inquieto, entra, cierra la puerta y si dirige a su sillón, se sienta recostándose contra el espaldar de la silla, dejando salir un enorme cansancio y desconsuelo; echa su cabeza hacia atrás, frota su seño para intentar relajarse y quizá pensar un poco.




En su mente:

- A como dé lugar debes persuadirla. Mañana viene de nuevo. Sin falta debes conseguir el permiso. Ya sabes qué hacer. Yo hablaré con ellos antes de que estés aquí, por eso no te preocupes, por lo pronto ocúpate de lo tuyo.




Gustavo abre sus ojos por un momento, levanta su cabeza y mira fijamente por una ventana.




En su mente:

- ¿Qué?!!!, qué demonios dices!, maldita sea... Está bien, ya no importa. Tiene que ser hoy, de hoy no puede pasar. Ya todo está preparado… ya sólo es cuestión de tiempo. No podemos esperar más tiempo!. Te necesito a la hora acordada.




Vuelve a recostar su cabeza contra el espaldar del sillón, cierra sus ojos y aspira profundo.




En su mente:

- estás seguro que ella no sospechará?

- No, si haces lo que te dije. Deberás tener mucho cuidado en cada palabra y en cada acto.




Alguien toca a la puerta y abre sus ojos, ya sabe quién es, se levanta, se dirige a la puerta, mueve sus hombros y el cuello de un lado hacia otro y abre.




- Jazmín: Hola!. Qué más?!.

- Gustavo: Hola, cómo les va?. Sigan.

- Jazmín: Bueno pues ya nos tienes aquí. Y creo que ya ha sido demasiado tiempo de espera. Nícola nos adelanto que al parecer nos fue bien, cuéntanos.

- Gustavo: Ehh, si (se toma un momento). Si, este, claro que sí. En fin ya saben como son estas reuniones y estas personas cuando creen sentir un gran goce y cuando creen tener el poder de decidir y hacernos rogar por horas. Pero después de tanta insistencia y defensa del proyecto… accedieron.

- Frederick: Así sin más?.

- Gustavo: (Lo mira incomodo). Y qué esperabas?, es más, tú eres uno de los que menos debería dudar o chistar, pues irás como invitado y no como miembro oficial del grupo.

- Frederick: Vamos Gustavo, no tienes que ser grosero, eso ya lo sé, es sólo que/

- Gustavo: Es sólo que todos podemos ir, y ya está. El viaje se dará de mañana a pasado mañana.

- Docentes: ¡¿Cómo!?, ¡Qué!?, tan pronto?.

- Gustavo: Si, así es, así que les aconsejo ir a casa y organizarlo todo. Organicen sus cosas, porque éste viaje ya no se prolongará por más tiempo. A lo que vinimos, no?!. (Ríe algo nervioso)

- Jazmín: Y los chicos ya los saben?.

- Gustavo: No, les diré esta noche, en clase.

- Nícola: Gracias Gustavo, no puedo dejar de imaginar la cara de alegría de los chicos.

- Gustavo: Si, así lo creo… Este, bueno esperen mi llamada esta noche a más tardar a las diez, diez y media, para confirmar el horario de salida.

- Docentes: Ok. Bien. Así será. Gracias Gustavo!, que alegría nos da saber que podíamos confiar en ti, sabíamos que contigo si se podía dar. Gracias amigo. Nos vemos!

- Gustavo: Bueno, está bien tranquilos, no hay de qué…. Entonces así quedamos. Hasta luego que descansen.




Frederick, Jazmín y Nícola salen muy contentos hablando entre ellos.




Al cerrar la puerta suena el móvil de Gustavo.




- Gustavo: Hola… Ya?!…, están aquí?. Salgo para allá.




6. Llueve en el centro de Medellín.




Gustavo se encuentra caminando lentamente por uno de los pasillos de la Catedral Metropolitana, como cualquier fiel creyente. Una vez acaba la misa espera a que la gente salga de la iglesia para luego ir a saludar a un amigo. Al abrir la puerta de un despacho ve a su amigo discutir con una mujer, ambos al ver a Gustavo se detienen, la mujer comienza a llorar, mira al arzobispo con profunda angustia y súplica:




- Mujer: por favor… dese prisa.




La mujer sale apresurada del despacho. Gustavo inmediatamente intenta disculparse con ella y con el arzobispo, pero su amigo lo detiene, ella sale corriendo. Sin embargo se disculpa con su amigo, la puerta del despacho se cierra, pero no tarda en abrirse de nuevo. Finalmente se despide y sale del despacho de manera apresurada. Éste se queda escampando en uno de los pasillos del templo, se siente un poco incomodo; parece buscar a alguien, de repente alcanza a divisar a la mujer que estaba con su amigo hace un momento, ella se encuentra sentada en una de las tantas bancas, aún llora en silencio. Limpia su rostro, dejando salir un profundo suspiro, como si dejase su alma en ese lugar; se levanta, mira la cruz fijamente, y con gran duda se persigna; luego se dispone a salir de aquel lugar. Ella no espera a que escampe, así que sale en plena tormenta. Gustavo lo observa todo, piensa que se detendrá, pero al ver que ésta mujer sale derecho a la tormenta se inquieta aún más, mira hacia todos lados, como buscando una explicación a sus preguntas inconclusas que se formula frente a la actitud de la extraña mujer.




Durante quince minutos Gustavo espera a que escampe, pero el aguacero no cesa; durante esos minutos, desde una de las puertas principales de la catedral no pierde de vista a la extraña mujer. Ésta persona durante ese lapso solo camina por el parque Bolívar, éste se encuentra a las afueras de la Catedral; camina y camina en círculos, cabizbaja, pensativa y angustiada, como si esperara algo o a alguien. De repente se sienta en una silla, queda inmóvil, sin levantar su mirada, mojándose con la fuerte lluvia, pareciendo una triste cascada de agua.




Gustavo al ver que el tiempo pasa y la lluvia no cesa, decide ir a buscarla. Al llegar a ella inmediatamente le dice:

– Gustavo: Hola, (la mujer apenas levanta su mirada y él estira su mano). Soy Gustavo, amigo del Arzobispo Mariano, creo que usted me vio hace un momento en el despacho. Por favor puede acompañarme?.




La mujer se queda mirándolo como si con su llegada la hubiera sacado de un letargo.




-Gustavo: ¿Puedo invitarla a un café?... por favor.




7. Los dos se encuentran sentados en una de las cafeterías del pasaje Junín, un lugar bastante concurrido, restaurantes, bares, tiendas de diferentes productos y en su mayoría de alta clase.




Mientras ambos se toman un perico él no deja de mirarla.




- Gustavo: ¿Mejor?

La mujer responde con gesto afirmativo.

- Gustavo: Usted me confunde. No sabía que mi amigo y usted tuvieran una relación tan estrecha por un simple objeto. Porque es así?. La mujer termina de comer un panecillo y tomar su perico.

- La mujer: (Casi sin mirarlo a los ojos). Gracias, y disculpe pero ya debo irme, pues ya es muy tarde y debo partir una vez más a mi comunidad. Fue usted muy gentil.

- Gustavo: Por favor espere, desearía ayudarla, déjeme ayudarla. Por lo menos termine de contarme lo que le sucede… así se sentirá más tranquila.

- La mujer se detiene y le dice: Usted no entiende…, es mejor que me vaya.

- Gustavo: No comprendo el significado de ese cofre.

La mujer queda inmóvil.

- La mujer: Cofre?... de qué cofre habla?

- Gustavo: De uno que mi amigo muy celosamente gurda en ese lugar. Un día me dio curiosidad y le pregunté qué contenía el cofre.

- La mujer: (lo mira a los ojos). Y él se lo dijo, se lo enseñó?!

- Gustavo: Si, así fue pero/

- La mujer: ¡No!...no puede ser, usted no lo vio, o sí?.

- Gustavo: No, pero entre todo esto, aún no me ha dicho su nombre.

- La mujer:…¿Qué?!.

- Gustavo: Su nombre.

- La mujer: Dígame…, que vio?, Dígamelo!

- Gustavo: Pero le acabo de decir que no sé nada, él solo me mostró un cofre, pero en el momento que intenté tomar el cofre me alejó y me pidió que me marchara.

La mujer se queda callada y mira hacia un solo punto.

-Gustavo: Mire… Cómo es su nombre?

La mujer: … Nepono.

- Gustavo: Ha bueno, gracias… No Nepono, no me permitió ver el contenido de éste cofre… Eso es lo que usted ha venido a buscar?. Es eso lo que usted necesita?.

- Nepono (Muy confundida). No… no… Que puede saber usted de lo que yo necesito.

- Gustavo: Pero yo podría ayudarle.

-Nepono: No sabe nada.

- Gustavo: Yo sé exactamente en dónde se encuentra el cofre. Si quiere en este preciso instante puedo traérselo.




Nepono queda impactada y confundida.




- Nepono: Usted no… usted no… En realidad no sabe lo que está diciendo… Dice que puede hacerlo?

- Gustavo: Puedo. Claro que puedo.

- Nepono:… Esto no es… esto no es un asunto cualquiera, ni para tomarlo en broma…. Llevo mucho tiempo intentando recuperar algo que me pertenece. Y usted me dice ahora… que si yo se lo pido, usted podría traérmelo enseguida?

- Gustavo: SI!...pero si usted antes me hace otro favor.

- Nepono: (Reacciona inmediatamente). Qué favor?, de qué favor me habla?.. Cómo se atreve!.

- Gustavo: (Ríe). No piense tan mal de mí, no se trata de eso, es sólo que para poder entregarle ese cofre, yo necesito que usted me PROMETA algo.

- Nepono: (sin saber que decir o que hacer). De… de qué habla?.

- Gustavo: Usted debe asegurarme que yo y otras personas más, a más tardar en dos días podemos realizar un trabajo de investigación en su comunidad. Pues como le dije soy Antropólogo Social y teng/…

- Nepono: Trabajo de investigación?

- Gustavo: Sí, es un asunto de trabajo de grados, de tipo antropológico, necesito un centro de práctica para mi equipo y no lo tengo. Es sólo cuestión de observar la comunidad en su entorno cultural, familiar, educativo, geográfico, protección del entorno y el desarrollo de su cultura; asuntos de salud y sanidad, religión entre otras cosas, cosas muy cotidianas… sólo eso. Créame no se trata de un asunto de mayor cosa que los pueda perjudicar, dañar a su comunidad o qué se yo, es solo un asunto de estudios, recogemos datos por unos días, un poco estadísticos, pero más de tipo cualitativo. Usted comprende de lo que le estoy hablando?.

- Nepono: Se está burlando de mí?

- Gustavo: Qué?!, por qué lo dice?.

- Nepono: Qué le hace pensar que yo lo llevaré a mi comunidad por el sólo hecho de usted pensar que su palabra vale más que cualquier otra cosa. -No lo conozco-




Gustavo se queda observándola por unos segundos. Luego saca una vieja foto de su billetera y se la enseña.




- Gustavo: Y con esto… es suficiente?.




Nepono queda paralizada observando la foto y poco a poco la toma entre sus manos sin parpadear.

- Nepono: (algunas lagrimas ruedan por su rostro) Usted… sabe lo que esto significa para mí… y mi gente?.

- Gustavo: No…, pero si sé lo que significa para mí, y mis estudiantes ir a esa comunidad.




Nepono y Gustavo se miran, y miran la foto.




- Gustavo: Por esa razón me arriesgo a robar el cofre, y entregárselo a usted, pero no antes de estar seguro que ME PROMETE y me asegura de que podré ir a su comunidad con mis estudiantes.




Nepono entre la espada y la pared no sabe qué contestar.




- Gustavo: Sólo dígame cómo llegar hasta allá, y en estos momentos me dispondré a ir por el cofre.




Silencio…




- Nepono: (llora en silencio, luego reacciona y lo mira) En la madrugada del sábado, usted deberá esperar a alguien en la estación Itagüí… Un hombre los recogerá a usted y a su grupo de estudiantes, pero debe ser muy puntual, y muy prudente con lo que hará a partir de hoy, nadie debe enterarse de esto –NADIE-… Esa persona los llevará hasta mi comunidad. Si algo sale mal… ambos perderemos algo que hemos estado buscando con tanto esfuerzo.

- Gustavo: Está bien…, mi grupo de estudiantes y yo los esteremos esperando sin falta. Es un trato?. (Estira su mano)

- Nepono: (lo mira de reojo). Debe mostrarle el cofre a esa persona antes de subir al carro, de lo contrario usted y su gente nunca conocerán mi comunidad.

- Gustavo: Así será. Ahora si me lo permite…, debo ir por algo que le pertenece.




Nepono mira como el inesperado hombre se aleja hacia la catedral.







8. El profesor Gustavo ingresa al aula.




- Gustavo: Buenas noches niños y niñas!.

- Estudiantes: Hey profe, qué más pues?, hola profesor, que más?, que tal?, hola!.

- Gustavo: Cómo les va chicos?

- Estudiantes: Bien gracias, bien, bien, todo bien. Y usted qué tal profe?

-Gustavo: Bien!, estupendo!

- Estudiantes: Ahh!!!, (Ríen).

-Gustavo: Bueno al grano y conciso.

- Estudiantes: (ríen) si!, así es.

- Gustavo: Bueno pues… a mí me parece… que a partir de ésta noche y el día de mañana… ustedes deberán organizar muchas de sus cosas.

-Estudiantes: Más?, Cómo así?, por qué lo dice?, explíquenos profe.

-Gustavo: Porque… el sábado… nos vamos para Cristianía!!!.

- Estudiantes: (GRITAN), si!!!!. Jueputa!!!,si!!!, yo sabía!!!!. huu!!!, eso!!!, sí, sí, Dios gracias, gracias!, sí!!!.

- Gustavo: (Ríe irónico y espera a que se calmen). Bueno, ahora necesito que reorganicen todo lo que ya habíamos planeado…, ya saben, todo el material de trabajo de campo, y una vez más todo lo anteriormente abordado, investigado, leído… etc. Para qué les digo, si lo único que faltaba era esto. En cuanto al equipaje -señoritas-

- Cielo: Ahh!. Profe cómo nos vas a cagar delante de los pelaos, no!.

-Gustavo: Les digo que sólo lo necesario.

- Sara: Oyeron muchachos?, así que no se encarten con condones por nada (las chicas ríen).

- Gustavo: Recuerden que no vamos a un centro turístico, ni vacacional, o de campamento, o de conquista, o cualquier cosa que se le parezca, y esto va para chicos y chicas.

-Estudiantes: A! entonces si hay que llevar los condones profe, porque es que ellas ja!, si no se acuerda uno.

Sara: Ah! Ya que va hablar usted? (ríen).

-Gustavo: Lleven comida enlatada…, pues sólo será un lapso de una semana, o menos o más que eso.

-Estudiantes: Que?!.

-Gustavo: Y no chisten, porque no se imaginan lo que tuve que insistir para que nos dieran al menos ese tiempo. (Los estudiantes se miran desconcertados). Por favor muchachos, vamos a tratar a éstas personas con mucho respeto. Cada trabajo realizado y cada participación se harán de manera respetuosa y muy bien pensada, no quiero imprudencias. A!, Otra cosa que no se nos puede escapar hasta no terminar la tesis, y es de extremada importancia para nuestra institución, es que… como hubo tantos inconvenientes para poder ir a ese lugar tan especial, lo único que me pidieron fue que no divulgáramos a nadie -exceptuando sus familiares -, que vamos para ese territorio. Pues al parecer, si todo sale como está planeado, este trabajo y ustedes serán historia en esta universidad, casi famosos.

-Estudiantes: Huy cómo!, (algunos ríen). Famosos?!, Que tal pues. A?. A es que eso es lo que merezco.

- Cielo: Profe y quien nos va a llevar?

- Gustavo: Bueno el sábado muy temprano en la madrugada nos/…

- Estudiantes: ¡Noo!, profe ahí si la cagaste.

- Gustavo: Bueno ya. Este día una persona vendrá a recogernos en la estación de Itaguí.

- Sara: Profe pero cómo se llama la persona?

- Gustavo: mmm es un miembro de la comunidad, aún no me han pasado ese dato, a más tardar se los estaré pasando mañana en la tarde, por eso no se preocupen, más bien preocúpense por tener todo bien organizado y no olvidar nada.




(Entre Sara y Cielo). Que gracioso, habla como si no fuéramos a volver quien sabe en cuanto tiempo. (Sonríen).




- Gustavo: Bueno chicos creo que ahora sí seremos grandes en esta universidad.

-Estudiantes: Siii!!!!, así será!, uho, uho, uho, uhooo!!!. Claro que sí!.




Todos ríen muy contentos.




9. Son casi las cinco de la mañana, y al sur de Medellín en la estación Itaguí se encuentran algunos universitarios para ser llevados a un lugar desconocido. Llega una micro buseta, se estaciona al frente de ellos y de ahí sale un hombre adulto de aspecto indígena, se acerca a ellos y saluda:




-Hombre: Buenos días. Yo soy Tim, soy el encargado de llevarlos hasta mi comunidad… Cristianía. Ustedes son los Universitarios?




Los pocos que hay miran algo expectantes.




- Jazmín: (Sonríe). Hola, sí, qué tal?. Mucho gusto, yo soy Jazmín, y soy bióloga. Ellos son algunos de los estudiantes de Antropología y él es mi colega Nícola, un estadista en el campo de la Antropología social (hola mucho gusto). Aún faltan algunos estudiantes y dos profesores más. Pero no se preocupe ya los llamamos y nos dijeron que ya están por llegar.

-Tim: Mm, bueno.

-Jazmín: He disculpe, pero podemos pedirle que mientras que lleguen los demás, este… podemos ingresar las maletas al auto y esperar adentro?, (rie). Es que hace mucho frío y/…

- Tim: Si claro, adelante, como no.

- Jazmín: Si?!, hay gracias, es que está haciendo bastante frío y nos estamos congelando. Muchachos vamos a acomodar el equipaje en el auto por favor.




Todos se dirigen al auto.




10. A unas cuadras de allí, Gustavo se encuentra esperando al cardenal Mariano. Empuña sus manos para darse calor, las frota entre si y les da un poco de su aliento, camina de un lugar a otro. Finalmente llega su amigo un poco retrasado; se baja de un auto blanco, cierra la puerta y se acerca a él. Hablan algunas cosas y luego le hace entrega de un objeto -a solas, en esa fría y silenciosa madrugada-. El cardenal vuelve a decirle algo, parece insistente, aprieta el cofre entre las manos de Gustavo, Gustavo lo mira de manera seria y mueve la cabeza en sentido afirmativo. Luego el arzobispo suelta el artefacto, se queda mirando a Gustavo por un momento, mira el objeto, da vuelta y se aleja, enciende el carro y se marcha rápidamente. Gustavo sólo se queda observándolo con el objeto entre sus manos.







11. - Frederick: Pero que raro, porque me dijo que ya estaba aquí.

- Nícola: (llamando por celular). Y no contesta su celular.

- Jazmín: (se acerca). Ya?

- Nícola: Niega con la cabeza.

- Frederick: Ahí viene.

Todos miran

- Nícola: Profesor.

- Gustavo: Hola, que más?.

- Frederick: qué pasó?

- Gustavo: qué pasó de qué?

- Frederick: Pues que me dijo que ya estabas aquí, y por eso no me podía esperar, que para estar más temprano.

- Gustavo: A no nada, es que me tuve que devolver por algo que por poco dejo, pero ya, aquí está. Gracias por esperar.

- Nícola: (en son de charla) Ja!, fue eso o tal vez fue que ya no quería ir?, ya se está arrepintiendo?, mucho ojo, usted ya no se puede echar para atrás. (Ríe).

- Gustavo: (le sigue el chiste). Ha no!, es que esto ya es todo un hecho, de aquí en adelante… Los nuevos símbolos culturales!.

(Todos ríen).




Tim escucha la conversación de los docentes, y con la información que Nepono le dio de la conversación que tuvo con Gustavo y todo lo que sucedido dos días antes, al ver a Gustavo comienza a dudar del viaje. En ese momento recuerda la conversación que tuvo con Nepono un día anterior.




- Tim: No me parece ese trato. Siento que será muy riesgoso.

- Nepono: Debes recogerlos, es la única alternativa que nos queda… ¿me escuchas?. Ellos jamás encontrarían el camino, y si lo hacen ya sabes qué sucedería en el intento de entrar a la comunidad. Tú debes hacerlo…, entra la caja, que yo los estaré esperando.




Al llegar Gustavo se completa el grupo, todos se emocionan. Gustavo saluda y se presenta ante Tim estrechando su mano.

-Gustavo: Cómo está?, que pena la demora, pero tenía que devolverme por algo muy importante. Yo soy Gustavo. (Tim queda mirándolo). Bueno equipo, les presento a Tim, él será nuestro guía a partir de ahora; quiero que le agradezcamos y seamos muy amables con él.




Todos lo observan: -Hola!, que tal, mucho gusto, encantados, muchas gracias por llevarnos-. (Tim ríe modestamente). -Por nada-.




-Gustavo: Bueno chicos no siendo más. (Mira hacia todos lados). ¿Ya todos estamos aquí?

- Todos: Si!!, ya vámonos!

- Gustavo: ¿listos para emprender el viaje?.

- Estudiantes: que sí!, ya!

- Gustavo: (sonríe). Ok, (mira a Tim y le hace señas de que ya pueden arrancar). Bien todos al carro.

- Estudiantes: Si!!!. Al fin!, Uhh!!!




Todos suben al auto y arrancan hacia el sur o este de Antioquia.

































































































SEGUNDA PARTE








































1

Después de un corto recorrido, el grupo universitario se encuentra algo somnoliento, unos bostezan abrigados y tranquilos, otros intentan dormir, otros escuchan música y muy pocos se encuentran despiertos para ver el amanecer.




- Pedro: Señor paremos por aquí queremos desayunar. Que hambre tengo.

- Tim: ¿Qué, no trajeron para comer en el carro?.

- Cielo: (un poco ofuscada). No, no trajimos. Así que por favor paremos aquí, bueno.




Tim toma aire, hace un gesto de desagrado y piensa –y aquí vienen los inconvenientes-.




- Gustavo: (amablemente). Amigo, podríamos parar?. Es que madrugaron bastante, y no creo que a esas horas hayan tenido deseos de comer. Yo creo que estamos bien de tiempo. Le prometo que después de esto ya no nos detendremos más.




Tim serio y sin mirar intenta buscar un lugar para estacionar el carro.




- Gustavo: (Agradecido). Gracias amigo. ¡Oigan ya saben que no nos podemos demorar mucho!.




Todos en conjunto. Si!.




2. Bajan del vehículo, algunos se dirigen al baño, otros caminan, se estiran, hacen algo de tiempo mientras ordenan el desayuno, desayunan, conversan, fuman, ríen etc. Tim al ver esto comienza a inquietarse, se acerca y les dice:




- Tim: por favor apresúrense, no podemos llegar tarde, y es mejor viajar en el día y no llegar tan tarde, así que/

- Macías: (Molesto). Viejo relájese, déjenos comer tranquilos, sí!, cálmese, para eso ya le pagaron… ¿o no?.




Algunos ríen y otros regañan a Macías.




- Sara: Macías, que pereza tan guache!… ¿señor porqué no podemos llegar tarde?.




Tim queda por un momento callado.




- Cesar: Señor, mi compañera le hizo una pregunta. ¿Por qué no podemos llegar tan tarde?..., acaso nos van a salir una brujas o algo así?




Algunos ríen.




- Tim: ALGO PARECIDO.




Ríen aún más. Tim desea comenzar a hablar sobre algunos peligros, pero llega Gustavo.




- Gustavo: Bueno ya paremos la recocha, a movernos, esto no es ningún paseo. Recojan todo y vámonos.




Todos se paran algo aburridos -Ahhh! Pero por qué interrumpimos a Tim-. (Ríen).

Suben al carro - ¡bueno entrégueme eso!, ¿Cielo si tomaste mis papitas y la gaseosa?, si. ¡¿hey quien tomó mis cervezas?!, jejeje!.

-Jazmín: No chicos nada de licor en este carro.

-Estudiantes: ¡Ahhh!.¡Que aguafiestas!.




Continúan el viaje.




3. En el auto algunos cantan, otros cuentan chistes etc. Cuando de repente… de la nada aparece una montaña totalmente empinada, muy puntiaguda y exactamente como la figura de un triangulo… -el Cerro tusa-…, de inmediato callan y observan el cerro.




- David: Oigan miren eso…, eso quiere decir que ya comenzamos a desviarnos del camino común.

- Julieta: (emocionada). Si!, eso quiere decir que ya comenzamos la ruta a la comunidad.




Todos se emocionan y miran fijamente la extraña montaña. Lo cual les indica que su camino ha comenzado a tomar forma hacia su destino.




Desde el vehículo en movimiento y la distancia, los estudiantes no dejan de mirar la montaña asombrándose cada vez más.




- Pedro: Oigan!, que les parece si vamos por un momento.




Todos se miran.




- Cielo: si!, profe vamos, vamos, mire que tenemos mucho tiempo, está muy temprano.




Todos los estudiantes comienzan a insistir. Ninguno de los profesores protesta… Gustavo sin basilar mucho.




- Gustavo: Bueno vamos.

- Todos: EEE!!!, SI!, ESO PROFE!!!. Los demás profesores se miran y sonríen.




4. Así todos desean ver la sin igual montaña más de cerca; pero inmediatamente Tim intenta convencerlos de no ir contándoles algunas historias que pasaron en el lugar. Pues las personas que han visitado el cerro más de cerca, extrañamente han desaparecido. Los universitarios con mucha más curiosidad deciden y desean ir hasta el lugar.




- Tim: no pienso ir hasta allá, además tendríamos que tomar otro camino y esto alargaría más el viaje, y debemos llegar temprano a Cristianía.

- Macías: (Molesto).Otra vez!, ya me está dando como rabiecita parce!.

- Jazmín: Macías!. Señor nosotros entendemos su afán, y eso nos parece muy bien, pero yo creo que al solo llevarnos por un momento, no va a haber problema en llegar una o dos oras después de lo previsto. Además es sólo ir a mirar…, igual le pagamos este trayecto.

-Cielo: Sí, entre todos le podemos pagar, por eso no se preocupe.




Un poco ofendido el conductor mira por el espejo retrovisor a los profesores y al resto de los estudiantes y piensa -partida de imbéciles, y yo aún más imbécil que acepté traerlos. ¿Por qué me dejé persuadir de Nepono?-. De mala gana voltea la cabeza mirando hacia la montaña.




–Tim: Muy bien los llevaré. Pero ni por un segundo pienso bajarme del carro (entre susurros). -Estúpidos universitarios-.

- Pedro: (entre susurros). -Ni falta que hace-.




Todos quedan algo incómodos.




Tim comienza a virar el carro hacia aquella montaña. Éste toma otro camino para llegar hasta un pequeño caserío, en el cual en tiempos muy antiguos vivía un grupo de personas que según otros pobladores cercanos a ésta, cuentan que eran los que cuidaban la entrada a la montaña, pero más que eso, cuidaban de que nadie fuera a entrar en ella.




5. La carretera es abierta y el carro ha comenzado a acercarse. De repente se encuentran con un diminuto caserío, el tiempo y el clima comienzan a cambiar; los viejísimos árboles y montañas del paisaje comienzan a obscurecer más y más el camino. Todos observan muy callados y concentrados. De pronto, en la mitad de la carretera se atraviesa una pequeña persona, estos frenan inmediatamente y todos liberan un grito.




- Cesar: Dios santo, ¿qué fue eso?!.

- Sara: ¿Hay Dios, hay Dios a quién matamos?.

- Julieta: ¿Era un niño?, ¿miremos tenemos que mirar?.




Todo esto sucede en cuestión de segundos, Tim mirando hacia todos los lados maldice y golpea el volante.




-Nícola: Esperen, esperen un momento, está muy oscuro, ya calmémonos. Voy a ver qué sucedió.




Nícola decide bajar del carro, pero sin embargo no puede esconder el susto que acaba de tener y el que tiene en ese momento. Frederick también baja del auto. Nícola mira hacia todos los lados.




Tim ya tenso los mira de reojo por el espejo retrovisor, como resignado a lo que pueda o les pueda suceder a todos.




- Frederick: Hey!, mira, hay casas.




Nícola revisa alrededor del carro, busca al accidentado pero no encuentra nada.




-Nícola: Que raro, no veo a nadie.




Frederick y Nícola se miran algo confundidos.




-Cielo: Por favor díganos que no hay muertos. ¿Qué sucede, ya lo vieron?




Frederick se devuelve al carro y les dice desde afuera. -no encontramos a nadie-




Nícola intenta acercarse a una de las casas.




- Nícola: Hola, hola!, ¿cómo están?.




Pero nadie responde. Éstas casas tienen las ventanas y puertas cerradas, son casas de bareque, y más que habitadas parecen deshabitadas. Su aspecto es de un abandono total y fantasmal, al igual que todo el lugar.




Tim mira una y otra vez pensando en voz alta -es mejor que se devuelvan y nos larguemos de aquí–




Julieta lo oye quedando un poco inquieta.




Frederick se devuelve hacia Nícola. – Que lugar tan extraño, no te parece?. Nícola no responde y continúa explorando el lugar. De repente escuchan ruidos en una de las casas, y ambos salen a buscar al posible habitante. Comienzan a acercase a una de las oscuras casas.




- Frederick: ¡Hola, ¿hay alguien?!… creo que acabamos de atropellar a alguien!, somos estudiantes de la Universidad de Antioquia, y necesitamos su ayuda!.

En ese instante observan a una persona de aspecto pequeño que corre -como un niño-; al parecer intenta esconderse o huir de algo, o alguien. Frederick de inmediato lo sigue, pero ésta personita toma un sendero que conduce hacia unos árboles que van entrecruzados, caídos y con ramas que se arrastran en el suelo.




Nícola sale tras los dos. Las ramas de los árboles se balancean de un lado a otro por el fuerte viento, de forma lenta, solo se escucha el viento y el clamor de sus ramas. Nicola comienza a llamar a Frederick, pero este no contesta. Finalmente llega al interior de los árboles y continúa caminando. Al terminar el sendero ve un antiguo camino y un panorama increíble… es el Cerro Tusa ante su vista y demasiado cerca a él; tal parece que el camino conduce directamente hacia el cerro; de repente algo se aferra a sus pies, es la mano de Frederick; éste se encuentra tirado en el suelo y algo aturdido; Nicola muerto del susto lo mira.




-Nícola: ¡¿Dios mío Frederick que pasó?, ¿por qué estás ahí tirado?!. Inmediatamente se agacha para recogerlo. Frederick no responde, Nícola intenta levantarlo y arrastrarlo hasta el auto. De vuelta al auto, por aquel sendero, ambos pueden sentir que algo o alguien los sigue y los observa desde los árboles, así que intentan apresurarse para regresar pronto.




6. Finalmente llegan al auto. -¿Dios mío que pasó?!, ¿qué le pasó a Frederick?, ¿por qué tardaron tanto?, ¿A dónde fueron?, nos tenían muy angustiados, ¿qué sucedió?!.




- Nícola: No lo sé, solo pensamos que había alguien, lo seguimos … y ahí estaba Frederick, tirado en el suelo.

-Jazmín: Pero cómo?!, se suponía que ambos estaba juntos.




Frederick se ve algo pálido, todos entran al carro, el chofer reversa el carro para salir de ese lugar y continuar el viaje… como estaba planeado al principio.




Al salir del caserío, casi dejando de ver las últimas casas, Cielo mira hacia atrás y cree ver algunas personas junto a las ventanas y puertas de las casas –abiertas-, como si hubieran estado ahí todo el tiempo. Ella mira a todos sus compañeros y espera a que alguien más lo note, vuelve a mirar al lugar, pero cada vez logran alejarse más deprisa y estas visiones se vuelven borrosas y distantes. Aquella estudiante queda muy asustada y confundida con lo que acaba de ver, y se da cuenta que nadie más vio el extraño suceso.




7. Frederick comienza a recuperar poco a poco el conocimiento, tiene a todo el grupo en la incertidumbre, más aún a Nícola, que aún no entiende por qué lo halló en ese estado. Todos esperan que se recupere. En ese transcurso la joven que escuchó a Tim le pregunta:




- Julieta: ¿Oye, tú porqué dijiste que sería mejor que ambos se devolvieran y nos marcháramos de ese lugar?




– Cesar: ¿Qué, dijo eso?, ¿y por qué?!, ¿ usted que sabe?!... ¡hable!




Inmediatamente casi todos comienzan a gritar y a hablar al mismo tiempo. Nícola de inmediato los calla de un grito, -¡basta!, por favor contrólense, Frederick no se encuentra bien y necesita calma. Todos se miran y continúan mirando a Tim.




- Nícola: -¿Tim eso es cierto?.




Tim continúa manejando en silencio por unos segundos… Lo que voy a hablar solo lo diré una vez, y a partir de ahora sólo será asunto de ustedes si desean escuchar o no, creer o no… Hace mucho tiempo en esta región del sur existía una pequeña población de indígenas, los Zenufanáes, estos hombres y mujeres cuidaban este lugar o mejor dicho, la montaña, para ser más claro; cuidaban de que nadie fuera a entrar en ella.




- Jazmín: ¿Pero cuál era la causa de esta prohibición o cuidado?




Tim respira ante el volante algo cansado, triste y desesperanzado.




- Tim: No sé si lo que les vaya a decir les suene raro, pero así es. A ese lugar se prohibió el paso… porque mucha gente desapareció y murió cada vez que intentaban ingresar al cerro, y era debido a una serie de acontecimientos sobrenaturales.




- Sara: ¿De qué habla?, es que no comprendo.

- Tim: A esta región hace un buen tiempo… también le llegó el mal.

- Cielo: El mal?.

-Tim: Si. Quizá para ustedes seres inexplicables, venidos desde los mismísimos infiernos, se apoderaron del sitio. Por eso está deshabitado, porque acabaron con toda vida en ese lugar.

-Pedro: (ríe en tono muy burlesco). Oigan pues a éste man con lo que nos salió.

-Julieta: Te puedes callar por un momento!... Cómo que seres inexplicables, ¿de qué habla?.

- Cielo: (Incrédula). ¿O sea… demonios con cuernos y garras?. (Ríe).

- Tim: (deja salir una risa verás). Si. (Piensa: será que les hablo con la verdad, qué más da, al fin y al cabo cuál es la diferencia, les hablaré de lo mismo, allá ellos si comprenden lo que les diré). Se dice que los habitantes comenzaron a ver y a enfrentarse a seres horripilantes, macabros, siniestros, eran como hombres pero a su vez… como animales, pero no como los animales que solemos ver, no, éstos eran seres diabólicos, infernales, monstruosos.




Todos en silencio lo observan expectantes.




8 . Espectros:




Primer espectro:… Se habla de un hombre que aparece a altas horas de la noche, es alto, corpulento y en sus manos se encuentran amarradas unas cadenas, y éstas al ser arrastradas emiten un ruido siniestro, y a veces junto a él se encuentra un perro negro y enorme; ambos suelen hacerse por la parte trasera de unos baños que se encuentra en la escuela de esa localidad. A estos monstruos los llaman –los guardianes del infierno-.




Segundo espectro: …También se dice que a partir de las 11:30 p.m. en adelante, en un lugar llamado ceibo, pasan los conductores con mucho esfuerzo, ya que a algunos se les ha cruzado en el camino o en la carretera un pequeño niño como de seis años, desnudo y totalmente ensangrentado. Cuentan los que lo han visto y milagrosamente han salido ilesos de ésta horrorosa aparición, que primero lo ven correr muy asustado, casi como tirándosele a las llantas del carro, y cuando el conductor frena, al lado de la ventanilla del volante, inmediatamente aparece el niño… Dicen que el niño posee una mirada infernal, los ojos son tan negros como un abismo, al igual que la boca cuando la abre, expeliendo un olor sepulcral; su rostro es espantoso, el niño es más que fantasmal. Algunos han muerto en el acto y ha habido otros casos que se ha reportado desaparición absoluta, a ésta criatura se le apoda como -el inocente del infierno-




Todos se encuentran callados y concentrados, Tim aún conduce, quedando en silencio por unos segundos.




Tercer espectro: … Benjamín, un aldeano de la comunidad, un domingo a muy tempranas horas de la mañana regresaba del pueblo que se encuentra más cercano. En el camino, a lo lejos observó que en una piedra se hallaba sentado un hombre de aspecto un tanto viejo y pálido, Benjamín sin prestarle mucha atención siguió caminando, pero cuando volvió a mirar hacia esa dirección…, sólo apenas soportando el corazón, ante la horripilante presencia que le tocó ver, a punto de sufrir un infarto y apenas casi asimilando lo que veía, aquel viejo había tomado una forma inhumana, una bestia inmensa que caminaba en dirección contraria a Benjamín; esta bestia tenía una gran cola pelada, como quemada, sus patas eran como las de un toro con pesuñas grandes, negras y sarnosas, su cuerpo tomó forma de un perro salvaje casi en descomposición y afortunadamente el rostro no lo alcanzó a ver. Esta bestia se fue caminando así como camina un ser humano, y finalmente se perdió entre unos matorrales.




Tim queda en silencio




-Sara: ¿Y a esta criatura cómo la llaman?

-Tim reacciona: Es la gran bestia… Pero existe una que es única y verdaderamente mortal.

- Sara: ¿Qué?!, cuál es?, cómo es?..., cómo se llama?.




Cuarto espectro: … En una noche de fiesta, Macario, otro habitante de la comunidad, tomaba unos tragos en casa de unos amigos. Ya después de un rato, al llegar la media noche, no aguantaba más y tenía que ir al baño, y para eso tenía que salir de la casa; ustedes sabrán que tradicionalmente en las veredas y fincas el baño se encuentra a unos cuantos metros fuera de la casa. Pues… Macario salió para hacer su necesidad, y ya estando sentado en la taza olvidó cerrar la puerta, de esta forma su vista daba hacia una enorme cancha de tierra. Para su impacto a lo lejos, le pareció ver algo que se acercaba lentamente hacia él, sin embargo pensó que era cuestión de tragos, así que decidió continuar descargando. En cuestión de segundos Macario volvió a mirar, pues no podía negarse que sí había quedado un poco inquieto y pensativo; entonces sintió un terror horrible al ver que esa cosa continuó avanzando hacia su dirección y que a causa de su borrachera aquella visión no resultó ser tan irreal; ahora ya estaba a unos cuantos metros del baño. Pobre hombre…sintió que su orina se detuvo en el tiempo, casi al igual que su corazón, al ver a pocos metros a esa extraña criatura, la cual llevaba un aglomerado de raíces o cuernos enraizados en la cabeza, uñas extremadamente largas y agudas, como cuchillos, y al acercarse más, vio que su rostro era como la interpretación del infierno, con más de mil demonios al asecho, como buscando una pobre alma a la intemperie. El tórax era casi como el de un humano, pero sus patas eran como las de un perro salvaje, pelos gruesos y garras de un gavilán, pero grandes, y hasta parecían fangosas, su cuerpo bajo la luz de la luna era de un tono grisáceo…, ojos, mirada y boca negra, tan negra como la muerte. Macario sólo por obra de un milagro alcanzó llegar hasta la casa de su amigo, pero este al cerrar la puerta con sus pies, ya que entró a arrastras, quedó tirado en el suelo, como en una especie de Shok. Este fenómeno del inframundo lo llaman –EL DÖNEOR-




El grupo universitario queda en silencio, algunos tragan saliva, otros retuercen la manga de sus chamarras, otros intentan volver a la realidad -a su realidad-, y Tim solo continua manejando.




9. Cuando terminan las historias, Sara parece quedar algo asustada, mientras que el carro avanza mira por la ventana a los árboles que se observan en las montañas y que pasan frente a su vista. (En esta ocasión la cámara enfoca la mirada inquieta de la joven y luego pasa a enfocar los árboles que se observan en las pequeñas montañas empinadas y tupidas de árboles viejos, en la cual se forma un forestal negro y misterioso. La cámara debe ir corriendo como si fuese la mirada de la joven la que está observando desde el auto, casi mirando el interior de este bosque empinado).




10. Frederick comienza a despertar para comentarles lo que sucedió en ese caserío. Mientras cuenta la extraña experiencia, Sara se queda observando nuevamente por la ventana. Entre los árboles y las montañas empinadas, parecer ver algo que se mueve entre esa selva oscura y frondosa; parece ser un animal, éste corre. Ella intenta concentrase un poco más hasta lograr ver algo más claro… se trata de la gran bestia, parece marchar a la misma velocidad del carro, como si los persiguiera o acompañara en su viaje. Esta estudiante horrorizada y confundida desea concentrarse en lo que ve, pero luego intenta cubrirse con el suéter e intenta calmarse, pensando que se encuentra impresionada por las historias anteriormente escuchadas.




11. Luego de unos minutos Sara vuelve a mirar por la ventana y se da cuenta que la anormal criatura aún los sigue, ya no puede ignorar lo que ve; ésta se vuelve visible e invisible ante sus ojos, la gran bestia correr cada vez más veloz ante su vista, adelantándose a ellos; termina de bajar por la colina y salta al río, agitándolo con gran fuerza, sus pasos parecen ser de un gigante, turbando con cada paso las aguas del pacífico río, intenta alcanzarlos para tomar una travesía. Ante los ojos de Sara todo es visible, pero ante los ojos de los demás compañeros no lo es.




- Sara ante tal situación no logra contener su pánico y comienza a gritar – qué, no, no, no lo es, no es en serio, no. !!!No, no por favor, miren eso!!!, ¿qué corre entre los árboles?!!!, ya está en el rió, ya está en el rio, nos alcanza, nos alcanza, nos persigue, ya viene!!!, ya viene, ya viene!!! –

Sara comienza a saltar dentro del carro, a tal grado que sus compañeros deben tomarla por los brazos y piernas, pues intentaba salir del carro. Tim en medio de esa confusión se desconcentra e intenta ver lo que tanto jura ver la estudiante, de ésta forma casi pierde el control del auto, desviándose de la carretera y casi chocando contra unos árboles.




-Jazmín: ¡Tim cuidado, no te desconcentres!!!




Tim la escucha, e intenta no ver ni escuchar lo que dice Sara y continúa manejando cada vez más aprisa para llegar lo más pronto posible a la comunidad y salir cuanto antes de ese lugar. En medio de eso, desde su mente lanza una oración a los siete guardianes de la noche haciendo que la gran bestia desaparezca.




12. Finalmente logran calmar a Sara.




-Estudiantes: ¡¿Qué rayos te sucedió, qué fue todo ese espectáculo Sara, por qué nos alteraste de ese modo?!.




Jazmín les pide a todos que la dejen en paz. Sin embargo todos, absolutamente todos quedan demasiado asustados, pero cada uno intenta esconder el nerviosismo y el miedo. Después de todos los sucesos consecutivos, las dudas o preocupaciones quieren invadirlos. En éste estado continúan con el viaje, que por cierto sin darse cuenta y sin explicación alguna ya se había ido en gran parte del día, angustiándolos más aún.




13. Después del extraño viaje llegan al pueblo de Andes y deciden bajar con la esperanza de relajarse y encontrar un poco de sereno al tomar algunas cervezas, distraerse un poco, comparar un poco de comida y demás cosas, conocer el parque y ver a más personas.




Luego de un rato logran volver a la calma, sin embargo algunos estudiantes se encuentran muy disgustados, pues aseguran que todo lo acontecido fue gracias a las supersticiones y extrañas historias de Tim, ya que desde un principio no dejó de alarmarlos y crear pánico en el grupo. También piensan que todo es asunto de no querer llevarlos a la comunidad y terminar con el viaje. Estas conclusiones van y vienen en una pequeña discusión que aborda un grupo de estudiantes. Ellos se encuentran decididos a no dejar que nadie ni nada se interponga en su trabajo de grado, asunto que les ha costado mucho trabajo conseguir, y aún más, para que se diera en aquella comunidad.




14. Mientras que se terminan unas cervezas.




- Macías: (relajado en una silla). Yo por lo menos creo que ya estoy volviendo a este mundo.

- Cesar: -Si yo también-. (Fuma un cigarro).

- Macías: Hey guevón!, voz qué pues?, porqué tan callado hermano?.

- Pedro: Ah, no nada… No mentiras sabe que si. Ah!, es que me siento con un cansancio tan mamón guevón!, un cansancio que por cierto se llama Tim.




Macías y Cesar ríen.




- Macías: Así mijo, pero sabe que?, esa muela no hay que dejar que encone las demás. No guevón eso hay que sacarlo es de taquito, de una. Usted, como yo, como este man, y los demás tenemos que sacarnos esa guevonada así, fuuf!. (Toma cerveza). Ya parcero, ya relájese, hay que demostrar lo contario, o si no estamos jodidos!.

Cesar: Pero sabe que Pedro?, si tiene razón este man. (rié) Que verraco viaje!, y gracias a ese man. Saben qué?, yo digo que a ese man hay que cobrárselas pues, es que espérese a que lleguemos… Porque los demonios si le van a salir, home!, que si qué!. (Ríe y toma cerveza) Que se prepare porque ya los toreó!.




Todos ríen




-Pedro: A mí no me choca la idea. Aguanta, es que esta si me la cobro, uuu!

- Macías: Ya… relájate home!. No se preocupe que ningún cuento chimbo nos va a dañar la tarea.

Pedro: Noo!, oiga!. Aquí nadie nos va a joder el trabajo pues!, eso sí que es seguro.

- Cesar: Ah!, yo solo espero que estas viejas y los profesores no hayan caído en eso; porque o si no, qué pereza!, ahí si nos joden todo.

- Pedro: No se preocupe hermanito que de eso me encargo yo, déjemelo a mí.

- Macías: Bueno, a lo que vinimos.




Todos tres se disponen a continuar el viaje.




Todos vuelven a subir al auto con rumbo a la comunidad que queda a unos 20 minutos de ese lugar. Algunos suben cantando al auto, demostrando que por fin el miedo y los nervios desaparecieron. De éste modo una vez más arrancan para terminar el poco y el resto del camino que les falta para llegar a su destino final… Cristianía.

































































































TERCERA PARTE




























1

Luego de haber estado en Andes, en cuestión de minutos arriban a una pequeña y humilde capilla. Todos bajan del carro cansados, observando cada montaña, árbol, caminos, casas, tiendas y muy poca población. Al instante llega una mujer. Nepono algo angustiada, saluda a Tim y a Gustavo, mira la poca luz del sol que queda en el ocaso, y muestra un poco de intranquilidad, sin embargo trata de ocultarlo.




- Nepono: Buenas tardes, cómo les va?

- Universitarios: Hola, que tal, cómo está?

- Gustavo: (le estira la mano). Nepono, hola, cómo le ha ido?

- Nepono: (corresponde el saludo). Muy bien gracias.

- Gustavo: Grupo les presento a la anfitriona oficial que hoy nos abre las puertas de su comunidad, ella es Nepono.

- Universitarios: Hola, encantados, mucho gusto, hola, cuanto placer.

- Nepono: Gracias, lo mismo. He… bueno ya sé que apenas acaban de llegar, pero debo comunicarles que en vista de que son un grupo algo grande, no podremos hospédalos en una sola casa, debemos separarlos…, dividirlos para que puedan descansar adecuadamente en cada cama por separado. No sé si ustedes tengan inconvenientes por eso.

- Gustavo: NO, no, no hay inconvenientes, nosotros comprendemos.

- Nepono: Esta bien. Entonces por favor organicen sus grupos. Los lugares son la casa de mujeres, que es en donde vive mi madre Rocío, la casa cural y la casa que hay en la escuela, que es en donde vive Tim, el guía que los trajo.

- Gustavo: A… bueno. Muy bien, muchas gracias. Bueno pues entonces Jazmín con Sara y Cesar se quedarán en la escuela, Nícola con Macías, Cielo y Frederick en la casa cural, y yo con Julieta, David y Pedro en la casa de mujeres. Queda claro?

- Universitarios: Si, si, si tranquilo, aja, si claro.




La casa de mujeres es donde algunas mujeres se reunían anteriormente a trabajar ornamentos de su cultura como trajes y bisutería. De ésta forma se divide el grupo para pasar la noche en su primer momento en el lugar.




2. Finalmente cae la noche y a más tardar todos debían estar en cama, cenados, cepillados, idos al baño y arropados antes de las ocho pm; de ahí en adelante no se permitía estar levantados, y para mejor conveniencia despiertos. Sin embargo, desde las seis pm, hasta las siete pm, Rocío, Tim y Nepono intentan hacer un esfuerzo sobre natural para que los recién llegados durmieran pronto, utilizando el aceite de las flores del naranjo amargo para que lograsen caer muertos de sueño, y de este modo no se presentara inconvenientes en la primera noche.




- Nepono:… entonces fue serio lo que sucedió?.

- Tim: Si, si!, yo pensé que no íbamos a llegar.

- Nepono: Madre date prisa, él debe irse ahora mismo para la capilla.

- Roció: (la madre de Nepono le entrega una bebida a Tim). Ya sabes, con agua de panela, sólo un poco antes de que se acuesten.

- Tim: Bueno, no lo olviden ustedes tampoco.

- Rocío: (en su lengua). Si. Y que los espíritus protectores te acompañen en el camino.




3. Mientras la población duerme, a punto de pasar por el ceibo -entrada principal de Cristianía- viene un turista de alguna parte del sur del país, éste intenta cruzar de Jardín hacia Andes, dirigiéndose hacia Medellín -la capital de Antioquia-. No encontrando otra vía para llegar a su destino, debe recurrir a este camino.




El hombre al volante comienza a acercarse al ceibo, pero de inmediato escucha un grito fúnebre hacia el lado izquierdo de su auto, frena en seco; asustado y confundido decide salir del coche para ver qué sucede, piensa que hay una persona en peligro. Deja las luces del auto encendidas para ver en medio de la noche, pero no ve nada. Las luces del auto se apagan instantáneamente y todo queda en la oscuridad, sólo se refleja en la noche las sombras de las copas de los árboles, las montañas y una que otra figura extraña en medio de algunos matorrales, el viento sopla calma y densamente. Éste se inquieta e intenta correr hacia el auto para encender nuevamente las luces; una vez vuelven a alumbrar, desde adentro mira a su alrededor, pero más a su izquierda, lugar de donde provino el chillido. De repente al otro lado de la ventanilla pasa alguien, mira inmediatamente y su respiración se agita; al ver que comienza a sobresaltarse por no ver ni oír a nadie, decide serrar la puerta del carro y continuar el viaje.




Una vez pasa por el ceibo, a unos pocos metros del lugar, las llantas traseras del auto estallan, el conductor pierde el control del carro, casi colisionando contra un barandal que hay en la carretera, pero alcanza a frenar a tiempo; su cabeza queda contra el volante, las luces quedan semi encendidas. Entre el tremendo susto y el aturdimiento por el choque comienza a reaccionar lentamente mirando a su alrededor, revisa su cuerpo para ver si está bien, baja del coche y lo revisa. Una vez afuera se da cuenta que el daño resulta ser grave para el momento, pues logró estallar las farolas delanteras, y tenía dos llantas inservibles en medio de un lugar desconocido. Éste comienza a maldecir mirando para todos los lados y con la esperanza de ver alguna casa de familia para buscar ayuda. En medio de la moribunda luz que queda de su carro, alcanza a ver algo, e intenta acercarse hasta lo que al parecer ve a lo lejos; saca su bolso del coche decidido a buscar ayuda; una vez da unos cuantos pasos, escucha un ruido de tras suyo, inmediatamente voltea y cuando lo hace las luces del coche se apagan, sin embargo alcanza a ver a alguien al lado del vehículo, éste se queda inmóvil y un poco asustado, pero en medio de la oscuridad y el silencio decide hablar a esa persona que creyó ver.




-¿Hay… hay alguien ahí?... Por… por favor necesito ayuda. Co, co, como acaba de ver me accidenté-… -Nadie responde-.




De pronto comienza a escuchar unas cadenas que se arrastran, y del cielo salen unos pequeños relámpagos dejando al descubierto a un hombre alto y corpulento que intenta acercarse lentamente hacia él, es quien lleva las cadenas consigo, como si las tuviera incrustadas en sus manos. El ruido de las cadenas resuenan en sus oídos, erizando cada bello de su cuerpo, dejando entre la piel un sudor caliente y frio, secando los labios y dejando una fuerte agitación en el pecho. Sin embargo el condenado hombre insiste en preguntar.




- Di, di, disculpe, pero, puede usted ayudarme?.




Vuelve a relampaguear, la casa que vio a lo lejos se encuentra más cerca de él. Al turista le da un mal presentimiento acerca de ésta extraña persona, así que comienza a retroceder mirando a todas partes. Eso que vio se acerca cada vez más; la extraña persona comienza a producir un ruido inexplicable, como si se tratase de un quejido agonizante a la par con sus cadenas. Los extraños rayos que no producen ruido comienzan a aparecer de manera más frecuente, permitiendo dejar al descubierto al tenebroso espectro que se abalanza hacia el desafortunado hombre, intenta alcanzarlo con una mano, mientras que con la otra arrastra sus cadenas. El turista, espantado comienza a gritar pidiendo ayuda e intenta correr en medio de la oscuridad, pero tropieza contra alguien y cae. En el suelo intenta tocar y mirar desesperado con cada relámpago, siente algo frio y pegajoso que parece intentar morderlo en su abdomen, de tal manera forcejea contra eso que lo ataca, pero al ver bien, logra percibir que es un pequeño niño salido de los mismísimos infiernos; ésta infernal criatura trata de devorarlo por su abdomen, así que el hombre en medio del enorme horror y pánico, a los gritos y desesperado intenta correr, pero inmediatamente se encuentra cara a cara con el espectro de las cadenas. (La cámara muestra el rostro del infernal espectro).




3 Muy temprano al día siguiente, Tim toca a la puerta de Nepono para comunicarle lo acontecido en la noche. Cuando ella sale Cesar y Sara escuchan la puerta, Cesar va tras ella sin que se dé cuenta, pero sólo al baño, sin embargo alcanza a escuchar lo que Tim le dice a Nepono.




- Tim: Sucedió algo.

- Nepono: ¿Qué pasó?

- Tim: Fue un viajero, casi a las diez treinta, frente a la casa de Nazario.

- Nepono: ¿Qué encontraron?

- Tim: Sólo el carro. Ya lo están escondiendo.

- Nepono: ¿Y el viajero?

- Tim: No sabemos.

- Nepono: ¿Hay sangre?

- Tim: Si, parece que lo atacaron después de cruzar por el ceibo, pero al parecer todo empezó en el puente. Todo indica que intentó huir pero… ya sabes.

- Nepono: ¿Nazario qué sabe, qué vio o escuchó?

- Tim: Nada. Parece que los privó a todos.

- Nepono: (ida y pensativa). Ellos no se pueden dar cuenta. Aún no tenemos la caja, tenemos que darnos prisa antes de que suceda lo peor.




4. Cesar regresa asustado y confundido a la habitación, se sienta en la cama. Sara inmediatamente le pregunta el porqué de su estado.




- Sara: ¿Qué te pasa?




Cesar la mira y mira hacia donde se encuentra Nepono y Tim.




- Cesar: Nada…, duérmete.

- Sara: ¿Sucede algo?

- Cesar: (intenta evadir su pregunta). ¿Si durmió bien?

- Sara: (se estira inconforme). Levemente… tuve una pesadilla horrible.

- Cesar: (intenta olvidar lo que escuchó hace un momento). No te preocupes, tal vez hoy duermas mejor. ¿Y qué soñó?.




Sara queda pensativa…




- Sara: Soñé que me perdía en una oscuridad infinita, y… escuchaba los sonidos o ruidos más extraños, y horribles que haya oído en mi vida. Después sentí… no sé, es que no sé como explicarte; era una sensación tan extraña, era como si me hundiera en un temor inmenso, y esto lo producía algo que sentía que se acercaba a mí. Eran como, personas, pero a la vez sabía que no lo eran, y aunque no podía verlas, sentía que no eran personas, y me producían… una sensación de miedo tan horrible. Se acercaban a mí, y no sé, pero sentía que cada uno de ellos quería una parte de mí…, o sea, me refiero a que pareciera que eran caníbales, o algo así…, como si quisieran comerme!. Hay yo no sé, fue un sueño muy raro, y horrible. En la vida había tenido un sueño así.




Cesar ríe.




- Sara: No se ría!, es en serio fue horrible.

- Cesar: (en tono burlón y sarcástico acercándose a ella). Claro!, debió ser muy horrible. Porque mejor no piensa por qué quiere que la coman, o mejor quién quieres que te coma… todita!.




Sara le da un almohadazo y le dice.




- Sara: No fastidie!. No le vuelvo a contar nada.




Jazmín se despierta y los regaña.




-Jazmín: Ya niños. No me dejan dormir.




Sara y Cesar se ríen, y jugando con las almohadas se hacen señas para despertar a Jazmín a punta de almohadazos.




- Jazmín: ¡No más!, no ven que pasé una mala noche.

- Cesar: ¿Por qué, a caso tuvo pesadillas?

- Jazmín: -si-




Cesar y Sara se miran y fruncen las cejas.




- Sara: ¿Profe y qué soñó?

-Jazmín: (Despertando). No sé si fue un sueño… es que parecía como si fuera verdad, como si lo hubiera escuchado de verdad… ¿algo pasó anoche?. (Cesar recuerda inmediatamente la conversación de Nepono y Tim y vuelve a confundirse pero no dice nada). Es que parecía tan real. Oía relámpagos, choques de autos, llantas explotando, gritos… como si alguien necesitara ayuda, y también… como unas cadenas, y otros ruidos que no tienen explicación, pero que si me hicieron sentir demasiado incómoda.




Sara mira la cara de asombro y desagrado que pone Cesar.




- Sara: ¿Y usted por qué tiene esa cara?




Cesar responde con una risa intranquila e intenta disimular la sensación de nervios.




- Cesar: Cuál cara?, si esta es la única que tengo (ríe)… Es que es muy raro. Yo también tuve una pesadilla.

- Jazmín: ¿qué? (Todos tres se miran incrédulos)

- Sara: Profe pero usted soñó con un zoológico. ¿Y usted qué soñó?. (A Cesar)




En ese momento Nepono entra algo inquieta.




Nepono: Buenos día muchachos, ¿cómo amanecen, durmieron bien?.




Sin responder todos tres se miran.







5. En la casa donde se encuentra Julieta, Gustavo, Pedro y David, Rocío se ha dispuesto a madrugar a prepararles el desayuno. Ya se encuentran vestidos y desayunando para preparar todo el material de investigación, y sin perder tiempo comenzar a trabajar.




- Gustavo: Rápido muchachos, los demás deben estar por llegar. Hoy comenzamos, y es mejor hacerlo temprano para acabar temprano, pues el lugar siempre está grande y hay mucha población y cosas por abordar.




David y Julieta terminando de desayunar se miran y sonríen.




Mientras eso Rocío que lo escucha todo se dispone para avisarle a su hija y a Tim el plan de los recién llegados.




En el otro grupo todos se levantan muy callados. Cielo y Macías aún duermen, Frederick apenas se está levantando y Nícola ya está en pie terminando de afeitarse, sale del baño y les dice:




- Nícola: Vamos, a levantarse!, ya se hizo un poco tarde para el trabajo.




Vuelve a entrar al baño.




Frederick: (apenas los mira). Bueno muchachos, ya escucharon, esto no es una excursión.




Cielo y Macías apenas se quejan desde debajo de la almohada y las cobijas.




…mmjjj, ya vamos.




6. Todos se encuentran reunidos en la casa de mujeres hablando de diferentes cosas, organizando documentos y demás asuntos. En ese momento llega Tim y Nepono.




- Nepono: Buenos días.

- Todos: Buenos días, hola que tal?, hola como está?

- Nepono: Muy bien Gracias… he, nosotros hemos venido con estas personas porque son ellos quienes los acompañaran en los recorridos, pues ustedes no conocen la comunidad y además pueden perderse, y no es suficiente con un viejo mapa de la comunidad. (Ríe nerviosa)




Algunos se miran.




- Nepono: Una vez organicen sus ideas y los grupos nos avisan, estaremos esperando afuera con los acompañantes.




Grupo: Ok gracias!




Nepono sale y luego entra por Gustavo.




- Nepono: ¿Gustavo, podría por favor venir un momento?.

- Gustavo: (Gustavo con los últimos detalles la mira.) Ha!, Si, ya voy.




Nepono se retira y espera afuera.




- Gustavo: Bueno reconfirmo los temas a investigar durante la semana, ya ustedes sabrán con cual tema comenzar en el día de hoy. Jazmín, Macías y Pedro irán a visitar la fauna y algunos minerales.

- Pedro: Ahh! qué bien.

- Gustavo: ¿Qué dices Pedro?

- Pedro: … Nada.

- Gustavo: Frederick y David indagaran por la historia de la comunidad y sus inicios con los más ancianos de la comunidad, sus tradiciones, creencias, su cosmogonía y todo el místico. Nícola, Julieta y Cielo se van por las familias, no olviden la salud, educación, pautas de crianza y alimentación. Y yo iré con Sara y Cesar a investigar la industria, tiendas, la molienda de caña, la emisora, agricultura, ganadería etc. ¿Todo queda claro?. –Si!!!-. ¿Ya tienen todo lo necesario para trabajar en el día de hoy? –sí, sí señor! -. Muy bien entonces… qué estamos esperando?, les deseo mucha suerte. Esperen llamo a Tim para que les asignen sus guías.

- Gustavo: Tim ya pueden entrar, ellos ya saben quienes van con quienes, gracias hermano (y le da una palmada en el hombro). Tim entra con los guías a la casa de mujeres.




7. Mientras esto Nepono se lleva a Gustavo a un lugar apartado.




- Nepono: Hay muchas personas que saben que has traído la caja, inclusive… los más viejos. (Por poco dice otros seres). Hoy debes entregarnos la caja, de hoy no puede pasar.

- Gustavo: Es más conveniente entregarla el día que nos vallamos y hayamos realizado todo el trabajo.

- Nepono: (Inmediatamente lo mira). ¿Cómo, de qué me habla?, ese no fue el trato, ese no fue/…

- Gustavo: Ese fue el trato, o es que… ¿ya lo olvidó tan pronto?. Era que yo le traía esa caja a costa de lo que fuera, si usted prometía dejarnos entrar a la comunidad y dejarnos hacer nuestro trabajo hasta culminarlo.

- Nepono: (Por un momento cabizbaja y pensativa). Las cosas nunca debieron haber sido así. (Lo mira arrepentida del trato que hizo). Por favor Gustavo debes entregarnos la caja.

- Gustavo: ¿No cree que ya es demasiado tarde para arrepentimientos?. La caja será entregada cuando nos marchemos.

- Nepono: (Desesperada). ¡Maldita sea, ¿a caso crees que esto es un maldito juego?!!

- Gustavo: ¡Oiga cálmese!. Comienzo a sospechar de esa caja… Dígame, ¿a caso que contiene es maldita caja?.

- Nepono: (Furiosa se le acerca). Ni se le ocurra intentar abrirla.

- Gustavo: Así, ¿y por qué?.

- Nepono: Porque sería lo último que verías en su vida. (Se retira).

- Gustavo: (Disgustado). ¡Maldita sea!. Sin tan sólo pudiera tener el/... De repente ve y escucha a un niño que llora y corre desnudo por la parte trasera de una guardería, y que parece esconderse. Gustavo algo confundido se queda observando, mientras que el niños en medio de su llanto comienza a llamarlo… –Gustavo, Gustavo… ayúdeme-. De momento el profesor se queda ahí. El niño llora más fuerte, como si alguien lo estuviera golpeando.




-Gustavo: ¿Quién está ahí?




El niño deja de llorar por un momento para luego liberar un grito espeluznante, como si lo estuvieran matando. Gustavo brinca del susto y decide ir a ver qué es lo que sucede en ese lugar. Tras la guardería ve un establo, es de ahí que provienen los gritos, decide acercarse.




-Gustavo: Hola!.




Otra vez todo vuelve a quedar en silencio pero continúa acercándose cuidadosamente. Abre la puerta del lugar lentamente, adentro está muy oscuro, pues sólo ve barriles vacíos y viejos, un lugar para lavar las cosechas y viejas herramientas de filo algo oxidadas. Luego retrocede con nauseas tapándose la nariz, pues del lugar emerge un olor putrefacto, entonces para poder entrar, mira cuidadosamente el suelo, pero abre sus ojos horrorizado de ver que allí hay un cúmulo de sangre casi coagulada y en descomposición. Del desagradable y fuerte impacto retrocede, soltando la puerta y sosteniendo su estómago del dolor que le produce ver tal acontecimiento.




- Gustavo: ¿Qué demonios sucedió aquí?!.




El niño comienza a llorar de nuevo –me lastiman, me lastiman-. Gustavo impactado no sabe qué hacer, si entrar al lugar o mejor ir a buscar ayuda. De pronto, éste niño comienza a cambiar sus lamentos a risas, una risa macabra y malvada que eriza la piel. Gustavo siente una sensación muy extraña que le recorre por todo el cuerpo, su corazón se acelera; entre risas una voz espantosa le dice detrás de la puerta - Vendrás con nosotros… muy pronto-.




- Gustavo decide correr hacia la casa de mujeres y cuando dobla por la guardería tropieza con Tim casi cayendo al suelo del tremendo susto.




-Gustavo: ¡Rayos casi me mata de un susto!

- Tim: (Lo mira serio). ¿Qué hace aquí?, los demás lo buscan, dicen que ya están listos.

- Gustavo: (Aun agitado). ¿Tim, que hay allá?. (Señala con la cabeza).

- Tim: (Mira serio hacia el lugar que señala). ¿Dónde?-

- Gustavo: Allá!. (Voltea para mostrarle, pero queda paralizado cuando se da cuenta que ya no hay nada en el lugar donde hace un momento estuvo).

- Tim: Es mejor que se apresure, su gente lo espera.

- Gustavo: (Intenta reaccionar de inmediato pero no puede). Si es mejor… que me apresure.




Vuelve muy confundido a la casa de mujeres.




8. Cesar antes de partir reúne a Pedro y a David para comentarles lo que escuchó en la conversación de Nepono y Tim en la mañana.




- Pedro: (Asombrado). ¿Está seguro de lo que escuchó?

- Cesar: (Ansioso y nervioso). Claro que sí!. Debemos hacer una fogata esta noche… será divertido. Qué tal!... un hombre que atacaron y al parecer asesinaron, y un auto y una verdad que no nos cuentan…, mucha sangre y nadie vio ni dice nada por una maldita caja que me muero por saber qué y quién de nosotros la tiene. Porque al parecer es por eso que ese hombre murió anoche… ¿Alguien me puede decir qué carajos sucede aquí?!. ¿Y además quién putas es ese Frederick?.

- David: (Casi con la misma actitud de Cesar). Ya cálmese hermano, debemos calmarnos. Maldita sea!, debemos saber hacer las cosas, no sabemos qué clase de personas son estas. ¿Y ahora qué hacemos?.

- Pedro: Debemos hallar ese auto. Y eso debe ser esta noche.

- David: ¿Sí, pero cómo demonios crees que podemos separarnos de toda esta gente?.

- Cesar: Oigan… Macías compró suficiente trago, con eso podemos distraerlos.

- Pedro: Si!, debemos hacer lo posible para convencer al grupo y a estas personas que nos quedemos despiertos esta noche. Así que cada uno debe rodar la bola, y convencer a los demás para que nos quedemos a festejar. Alguien tiene que darnos una explicación de lo que sucedió anoche. Ya veremos con qué cuento raro nos salen esta vez.

- Cesar: Marica dónde coños nos metieron?!




9. Cada subgrupo se encuentra recolectando la información en distintos escenarios de la comunidad; algunos se encuentran en las casa de la familia tomando datos, los niños corren y juegan; otros están en la molienda de caña y otros en la emisora observándolo todo; pasa el día y los pobladores trabajar en sus parcelas, otros observan la naturaleza, la escuela y los niños en ella; Frederick y David se encuentran indagando sobre la historia de los inicios de la comunidad con los mayores. Así sucesivamente se va el día.




10. De los grupos, Frederick y compañía parecen terminar su primera parte del trabajo y deciden retornar a la parte superior de la comunidad, ya que iban en descenso, pues la antigua comunidad que en un pasado era Karmata Rua, se encuentra en una gran cuesta montañosa.




Los dos universitarios se despiden de los guías.




- Frederick: (Ofreciendo las gracias a su guía con un apretón de manos). Bueno amigo muchas gracias, usted nos fue de una gran ayuda.

- Guía: Yo los acompaño de nuevo hasta la escuela.

- Frederick: A bueno, pero antes déjeme ir al baño, no creo que aguante a hasta la escuela, no me tardo, espérenme aquí.

- Guía: No se aleje mucho!.




11. En busca de un baño Frederick se encuentra con un viejo sendero, decide seguirlo y mientras eso entre los copos de unos árboles alcanza a divisar un leve humo, así que decide investigar. Cuando comienza a acercarse cada vez más, despojando algunos matorrales, a primera vista alcanza a divisar una pequeña casa de tabla, ésta tiene un aspecto desolador, parece ser un lugar totalmente abandonado; llenándose de más curiosidad decide continuar, ya que al parecer el mapa no señala casa alguna en el sitio . Sin embargo hay algo que lo atrae aún más, se trata de un olor que emerge del lugar, produciéndole una tranquilidad bastante placentera. Ya estando en el lugar se detiene para contemplar la vieja casa desde sus afueras. Luego, poco a poco comienza a ingresar en su interior.




- Frederick: HOLA?!.




Al parecer la casa está desocupada; comienza a observarla. Finalmente llega a la cocina, aquí se da cuenta que recientemente alguien anduvo ahí, continua observando. Cuando llega a un balcón se da cuenta que tiene una vista hermosa ante sus ojos, se pone algo nostálgico, pues la casa deja una sensación de tristeza y pena; siente como si alguien hace mucho tiempo hubiese vivido allí. Una vez concentrado en sus emociones y esa maravillosa vista de montañas, árboles y algunas carreteras tan antiguas como la casa, vira su mirada hacia unas piedras, allí logra ver a alguien sentado. Este inmediatamente se sorprende y decide correr hacia ese lugar, cuando intenta bajar por el otro lado de la casa, de repente escucha un ruido en la cocina, inmediatamente se sorprende y se devuelve. Al llegar a ella no encuentra a nadie, pero al darse vuelta, al frente suyo, se encuentra con un hombre mayor de aspecto extraño, se quedan mirándolo a los ojos; luego el hombre muy lentamente comienza a servirse una extraña bebida, ofreciéndole a Frederick, luego se sienta muy lentamente en un tronco de un árbol, mira por una pequeña ventana hacia la hermosa vista, de momento no hay ruido alguno, todo es silencio.




- Frederick no aguanta más y se arriesga a hablarle: ¿Usted… vive aquí?




El hombre no responde y comienza a fumar una especie de tabaco. Frederick lo estudia de pies a cabeza; pues observa que posee ornamentos que nunca había visto o estudiado en su vida.




… -Hace mucho tiempo vivía una familia en este lugar-. Responde el anciano con voz pasiva y un aire de tristeza.




- Frederick: (Por primera vez toma la bebida). ¿Y qué sucedió?.




- Lo mismo que hoy… un hombre extraño llegó para saber qué había en ella. Sólo que esta vez… no podrá llevarse nada-.




- Frederick: (Comienza a caer en una especie de somnolencia). No le comprendo. ¿Qué me quiere decir con eso?, ¿quién es usted?. Su casa no está en el mapa.




- El anciano continúa fumando y voltea a mirarlo. Frederick cada vez más pierde la conciencia. El guía y David hace treinta minutos lo buscan.




- Guía: le dije que no fuera tan lejos. No sé ustedes los blancos porque se les hace tan difícil comprender las cosas.




Continúan buscando muy desesperados.




Mientras esto Frederick yace en un sueño mental y místico, en el cual ve a gente muy extraña, todos son hombres y mujeres con atuendos únicos que cantan y danzan a su alrededor, con accesorios y elementos propios de su cultura. Frederick comienza a escucha historias muy viejas de la comunidad, y logra ver cosas que pasaron hace mucho tiempo en ella, pero no con claridad, escucha unas voces que lo llaman y le dicen: -Frederick, Frederick… debes ayudarlos…, ayúdalos -




Es lo último que escucha.




12. - David: Frederick!, Frederick!… ayúdeme hombre!. Oiga!, que hace ahí durmiendo?!, acaso no ve que estamos haciendo un trabajo serio hermano!. Que chimba!, nosotros buscándolo hace como una hora apunto de llamar a todo el mundo!.

- Guía: (Lo revisa muy intrigado y mira a su alrededor). ¿Dónde estuvo?.




Frederick un poco aturdido comienza a levantarse lentamente e intenta recordar la extraña experiencia, pero todo se le hace muy confuso y no puede hablar del tema, solo le pide al guía y a David que lo ayuden a llegar hasta la escuela.




- Frederick: No sé…, no sé que me pasó. No me siento bien…, tengo mucha sed y me duele mucho la cabeza. No… no me siento bien. Ayúdenme a llegar hasta arriba por favor.

- David: Ha si claro!, de eso se trataba hace una hora parce. ¿A caso qué cagó hermano … una anaconda?!.




Se alejan del lugar donde lo encontraron. Pero el guía inmediatamente voltea a mirar hacia atrás.




Frederick es un profesor que hizo un pregrado en Sociología. Así que no era profesor ni estudiante del grupo, es un estudiante de postgrado en Antropología y estaba intentando investigar sobre la comunidad. Gustavo lo llevó pensando que éste podría ayudarlo en caso de que algo saliera mal, pero Frederick al parecer no sabía lo que estaba pasando, o lo que estaba por pasar.




13. Una vez llega la noche Nepono, Tim y Rocío se sorprenden al ver que el grupo de universitarios preparan una fiesta, y no pueden hacer mayor cosa para impedirlo. Todos comienzan a escuchar música, a bailar, a beber y a comer, así que no les queda más remedio que quedarse en dicho festín, y cuidar de que no fueran a cometer imprudencias.




- Tim: ¿Y qué dijo de la caja, la entregará esta noche?

- Nepono: Esperemos que así sea, no creo que esta fiesta sea gratuita. (Mira a Gustavo que se encuentra al otro extremo del salón).




Rocío se acerca a ellos.




- Rocío: Paulino está aquí y dice que ha sucedió algo muy raro con Frederick, quiere contarnos.




Los tres se miran y salen apresurados de la escuela.




Frederick en ese momento se encuentra acostado, intenta recordar el extraño suceso de ese día. Pero no logra concentrarse con tanto bullicio.




Todos bailan. Macías crea más algarabía entre los compañeros y docentes.




- Pedro: Hey Cesar, ¿cuándo vas a hacerlo pues?

- Cesar: Hacer qué cosa?.

- Pedro: Pues a hablar de lo sucedido. O es que acaso se inventó todo eso con el fin de llamar la atención?.

- Cesar: (Un poco ebrio lo separa de su lado). No, no. Ni son inventos y no estoy tratando de llamar la atención de nadie. Sabes qué?, yo creo que todos esos asquerosos cuentos de Tim, de los demonios y estupideces de ésta cultura son pura farsa!. Hasta lo que escuché esta mañana puede ser falso, ¡TODO! con tal de que salgamos de este cochino lugar. No vez pues que no nos quieren aquí marica!. Hoy pude ver que ésta comunidad no tiene nada de especial, porque es una de tantas comunidades indígenas tan común, y tan corriente de las que ya había visto. Y sabe qué?, yo creo que si la gente no ha podido venir, es porque son una partida de imbéciles!, que les creen los cuentos a toda esta partida de indios!… que guevones!, saliendo despavoridos sin ni siquiera haberlo intentado. Comprende compañero?. Comprende que no debemos caer en la trampa.

- Pedro: ¿Vos crees?

- Cesar: Claro que sí!, claro compañero. Seguro viejo que sí. (Lanza un grito). Pero se fregaron, porque no vamos a creer en sus sarta de mierda!!!. (Cayendo al suelo a carcajadas).




Macías se acerca para continuar con la recocha. De éste modo todo lo planeado se pierde en un ir y venir de copas, música y chistes.




- Nepono: ¿Y tú dónde estabas cuando ocurrió eso?

- Pompilio: Señora es que él me dijo que sólo demoraba un momento, luego desapareció.

- Tim: Debemos tener más cuidado. No puede haber un muerto más, para ellos sería como la miel.

- Roció: Deberíamos darle bastante trago para que mañana no tengan ánimos de caminar. No sé, enfermarlos del estómago o hacer que duerman, así podríamos buscar la caja.

- Pompilio: (En lengua). Ya tengo que irme, está muy tarde.

- Tim: Bueno hermano vallase con Joaquín y Evelio.

- Pompilio: (Ya casi partiendo). No ellos ya se fueron, yo me voy con verruga. Tranquilos además no esta tan lejos.

- Tim: No, no. Eso así no me gusta, entonces mejor quédese.

- Pompilio: Nada. Mañana tengo que madrugar, además no está lejos!.

-Tim: Hágame caso!.

- Pompilio: Mañana hablamos… hasta mañana!.




Nepono, Roció y Tim quedan algo molestos por la testarudez de éste hombre al verlo irse.




-Nepono: hace una oración a los buenos espíritus y dice: … esperemos que no pase nada.




Las mujeres comienzan a bailar sensualmente para los hombres, a reírse y a emborracharse cada vez más.




14. Cuando Pompilio comienza a descender con su perro hacia su hogar, todo se torna tranquilo. Pero a más tardar, a la mitad del camino, verruga comienza a llorar y a inquietarse, acosando el paso de su amo. Pompilio se da cuenta de esto y decide sacar su machete, haciendo que verruga comience a ladrar de manera más inquietante a la oscura selva; se detiene en varias ocasiones, como si quisiera o intentara enfrentarse a algo, como si quisiera defender a su amo, pero es en vano, el perro no puede, así que lo único que hace ante su impotencia es ladrar, y a su vez llora agilizando el paso de su amo. Pompilio se arma de valor y decide detenerse casi llegando a su casa, grita con linterna en mano y con un machete en la otra.




-Pompilio: (En su lengua materna) ¡¡¡A mí ustedes no me van a aterrorizar, ¿qué creyeron?, que ya me iban a hacer correr cañada abajo, a mí y a mi perro nos dejan tranquilos, porque yo también estoy armado y traigo a mis guardianes con migo, a ver pues, enfréntense con migo y mis espíritus, a ver si pueden!!!...




Verruga al igual que su amo ladra tanto como puede para demostrar que también está dispuesto a enfrentarse a cualquier cosa en la noche, así que se arriesga a sumergirse en la oscuridad de la selva para defender a su amo; sin demora, de inmediato se queda callado, Pompilio desesperado comienza a llamarlo.




-Pompilio: Verruga, verruga!!!.




Su linterna comienza a fallar hasta apagarse; éste queda sin luz alguna, llama una vez más a su perro, pero al ver que éste no responde decide continuar. Cuando decide avanzar, desde los negros matorrales y árboles, su perro pega un alarido desgarrador; Pompilio decide devolverse y grita ¡VERRUGA!. Pero el perro ya no responde más, así que éste hombre comienza a maldecir, y comienza a llorar por su animal. De repente siente que algo corre velozmente hacia él, piensa que es su perro, pero sabe que no lo es, sabe que es algo que no hace parte de éste mundo. Éste comienza a lanzar machetazos al aire en todas las direcciones, pero es en vano, no le da a nada, y se queda quieto. Resignado de no volver a ver a su amigo decide agilizar el paso hacia su casa; pero éste no se imagina que algo lo persigue, de inmediato comienza a sentir un olor altamente asqueroso y a sentir dolores en su estomago hasta vomitar, vomita y vomita, pero no expulsa algo normal; a bocanadas, de él salen coágulos de sangre, y cada vez es más y más fuerte, hasta arrojar algo extremadamente grande…, es la cabeza de Verruga. Lleno de un enorme terror y casi ahogado intenta correr, pero en ese momento sus piernas no le responden, y es ahí cuando desde las entrañas de la oscura selva, ve salir a una enorme vestía infernal. Éste se paraliza al ver semejante demonio; sin embargo intenta luchar con las pocas fuerzas que le queda, lanza machetazos a diestra y siniestra, mientras que ésta cosa se acerca lentamente hacia él, pero todo es en vano, la vestía infernal lo toma de las manos y comienza a arrástralo matorral adentro, hasta desaparecer con él, dejando sólo en el camino su machete, la linterna, la cantidad de sangre y la cabeza de verruga.




15. Al día siguiente la comunidad se encuentra desconcertada y aterrada por lo acontecido en tan poco tiempo, ya que desde un largo periodo nada de esto ocurría en el lugar, así que los habitantes -entre ellos los líderes- deciden armar un revuelo e ir en grupo hasta la escuela, lugar en donde se encontraba los universitarios.




Cuando llegan, en su idioma y en voz muy alta, los voceros les piden a los universitarios que se marchen del lugar, ya que según ellos la muerte de esas dos personas se había dado a consecuencia de su llegada a la comunidad. Nepono y Tim no podían hacer nada para poder controlarlos, pues la situación ya era extrema. En ese momento Gustavo y Nícola salen con tremenda resaca de la escuela, pues no entendían nada de lo que estaba sucediendo:




- Nícola: Rocío, qué sucede aquí, qué pasa?, Por qué tanta algarabía?




Rocío muy alterada no responde. Los demás universitarios comienzan a despertar uno a uno.




- Los voceros: ¡O se van del lugar, o nos los entregan!!. No queremos más muertes aquí!!. Nepono cómo piensas arreglar ésta situación?!… porqué nos haces esto?!. Porqué nos traicionas así?!.

-Julieta: Dios cuál es la algarabía, qué sucede?!.




Los demás ya se encuentran de pie mirando por las ventanas.




-David: No sé, están todos locos, amanecieron locos!. Quieren que recojamos todo y nos larguemos de aquí.

-Sara: No digas eso!, otra cosa ha de pasar.

-Pedro: Pero es cierto!, es así!, miren nada mas como nos quieren fuera de su mundo.




Los profesores y Frederick se encuentran afuera, intentando averiguar qué sucedió, mientras que los estudiantes enguayabados, amanecidos, asustados y preocupados lo miran todo. Cesar no aguanta y decide salir a discutir con la población.




-Cesar: Pero que dicen?!, Porqué nos tenemos que ir, o dar explicaciones?!, es al contrario, ustedes son los que nos deben una explicación!, (la gente se agita más). Ustedes porque mejor no nos dicen qué sucede en este lugar, por qué tienen que esconder un carro supuestamente destrozado, o porqué nos esconden un muerto?, y porqué/…

-Gustavo: Cállate!!!. Es suficiente!!!. Quién te llamo aquí?!, es mejor que se entre!… Éntrate!!!.




Cesar ingresa a la escuela.




Jazmín, Nícola y Frederick quedan asombrados y más confundidos que nunca… -¿QUÉ?!!-... Los voceros comienzan a gritar cada vez más.




-Jazmín: (se acerca a Gustavo prudentemente, muy desubicada y sin comprender nada). ¿Puedes decirnos qué está sucediendo aquí?. Dime por favor que éstas personas no están aquí por lo que acaba de decir Cesar.

-Gustavo: (Inmediatamente la mira). Qué?!. No, no, no es cierto, no, no les puedes creer.

-Jazmín: Entonces dinos qué está sucediendo aquí.




Nepono intenta intervenir y se arma una disputa, los profes intervienen intentando calmar a todos. Finalmente de discusión en discusión logran calmarse por un momento.




- Nepono: (En lengua materna). Les ruego que se calmen, pero… sí, yo soy responsable de esto, debo confesar que hice un trato con éste hombre, debí hacerlo, él tiene en su poder algo que nos fue arrebatado hace ya mucho tiempo, y es el momento de que lo devuelva. Pero si ustedes no se calman ese tan preciado objeto puede volver a salir de nuestra comunidad, así que necesito que -por favor- ustedes me den su palabra de que por dos días más les daremos la información que necesitan para que se vayan y nos dejen en paz.

- Un líder: Estás segura de que todo será así?. Recuerde que no estamos solos, recuerde que constantemente nos vigilan, y nada aquí es seguro, asi creas que está aquí. Ellos comenzaran a cobrar más vidas, nuestras vidas Nepono, mientras ellos se encuentren aquí, mientras lo tengan en su poder… son ellos o somos nosotros!.

- Nepono: Ya lo sé, y es por eso que debemos dar para que vuelva a nosotros.

- Otro líder: Solo hoy y mañana, luego deberán partir. No podemos arriesgar a los pocos que quedamos, no podemos!.

- Nicola: Qué sucede, qué les dices, ellos qué te dicen?, dinos qué sucede?!.

- Nepono: Por favor yo… a más tardar para ésta noche lo tendré en mí poder, pero con la ayuda de ustedes, por favor, en caso contrario yo… me sacrificaré.

-Rocío y Tim: QUÉ!!, que estás diciendo!!, porqué lo haces?!!

- Ricio: (En un solo llanto). Hija por favor no me hagas eso.

-Tim: Maldita sea!!!, porqué lo haces?, sabes que ellos pueden entregártela, qué te sucede?!!!. Maldita sea yo lo haré!.

-Nepono: (inmediatamente lo ataja). No!, por favor Tim si algo llega a pasar tú debes hacer lo posib/…

- Tim: Déjame hacerlo ya!!.

Nepono: No!!. Maldita sea!, escúchame!!, es que a caso no lo recuerdas?, fue bajo un trato, una promesa, y si la rompemos será pero!…, y ya la estamos rompiendo. Entiéndelo!.




Tim conmocionado mira a los docentes con ira, en especial a Gustavo.




-Frederick: Maldición que rayos sucede, de una buena vez díganos señorita qué sucede?.

-Nepono: (Voltea y sin dudar les dice). Ustedes deberán intensificar su trabajo en dos días.

- Nícola: (Mirando a todos). Pero… espere un momento, de qué habla?, nuestro trabajo es de una semana, pero… (Mira a Gustavo algo dudoso).

-Jazmín: Nepono compréndanos, anoche estuvimos festejando y hoy nos levantamos con todo esto, a acaso fue por eso?, porque si es por eso nosotros les prometemos que no lo volvemos a hacer, no nos volverán a sentir, sólo en asuntos del trabajo, no volveremos ni a hablar cuando nos acostemos o terminemos nuestro traba/

- Nepono: Ya dije que en dos días… es por el bien de todos…sólo dos días más. (Mira a Gustavo).

- Nícola: ¿Gustavo que rayos sucede aquí?. Puedes darnos una explicación? Estoy seguro que estas personas al igual que tú saben muy bien de lo que están hablando. Maldita sea!, en donde nos has metido?!




Nícola y Jazmín discuten con Gustavo




- Gustavo: (No deja de mirar a Nepono). Basta!. Esto lo arreglamos esta noche. No es nada, es sólo que al parecer… Nepono no les aviso con tiempo a éstas personas que vendríamos… es todo.

-Jazmín: Estoy segura de que hay algo más. Y de qué rayos estaba hablando Cesar?

- Gustavo: No me digas que le creíste?.

- Un líder: Está bien Nepono. Debes solucionarlo todo para esta noche, y mañana ya veremos.




Los lideres y demás personas deciden calmarse e irse a sus hogares.




Nepono, Tim y Roció se tranquilizan un poco.




-Nepono: Es mejor que organicen a sus estudiantes y comiencen a trabajar sin perder tiempo. Ha! y es mejor que no desobedezcan a los guías por nada del mundo.




Los profesores y Frederick quedan muy desubicados.




16. Sin perder tiempo se organizan como el día anterior, pero en ésta ocasión dejan a Cesar en la escuela, pues éste es regañado por Gustavo; y para evitar más desacuerdos entre la comunidad y los universitarios, es dejado en la escuela.




Antes de que los grupos salieran, Cesar llama a Pedro, Macías y a David.




- Cesar:… no me importa, no me siento seguro en éste lugar, así que iré a buscar el auto con o sin su ayuda.

- David: Maldita sea Cesar. Intenta calmarte!.

- Pedro: Compa, es mejor que nos esperes hasta la noche. Es más seguro guevón.

- Cesar: Noo!, si no aprovecho éstos momentos entonces cuándo.

- Gustavo: Muchachos ya vámonos!

-Pedro: Ya sabes pues guevón, ojo nos perjudicas más.




Todos salen a trabajar.




17. Cesar espera a que todo esté aparentemente más tranquilo; llega el medio día y sin perder tiempo decide ir a buscar el carro; éste se escabulle por la parte trasera de la escuela. Pero cuando pasa por una de las aulas, escucha a Rocío conversar con otras personas, y entre eso escucha que el carro lo tienen escondido en el patio de Nazario, así que sin dudar decide ir hasta la casa de éste señor.




- Pero el chico cómo se dio cuenta?

- Rocío: No lo sé.

- Pero también sabe dónde está el carro?

- Rocío: No… no creo.

- Hay que decirle a Nazario que lo esconda mejor. Que lo quite del patio y lo ubique en otro lugar más seguro.







18. El grupo regresa frustrado, pues casi nadie quiso colaborar en ésta nueva recolección de datos, casi todos los aldeanos les cerraron las puertas, o simplemente no respondían a sus preguntas. Después de unos minutos, mientras pasaban la frustración, se dieron cuenta que Cesar no se encontraba en el lugar.




- Pedro: ¿Alguien ha visto a Cesar?

- Todos: (Cayendo en cuenta, mirando hacia todas partes y entre sí). No.

-Julieta: (Quita sus zapatos). Ha de estar en el baño.

- David: Iré a ver.




El grupo con gesto de aburrición termina de desempacar algunas de sus cosas, algunos se quitan sus zapatos para descansar un poco.




- David: (regresa). No lo veo.




Todos se quedan mirando por un instante. Los profesores inmediatamente reaccionan y comienzan a buscar a Cesar. Luego les dicen a los chicos que comiencen a buscarlo por los lugares más cercanos a la escuela.




-Jazmín: (Angustiada). No lo encuentro Gustavo. (Gustavo queda mirando).

-Nícola: (Llega).Nada.

-Frederick (Llega): Ya, ya lo encontraron?.

-Gustavo: … Muchachos, nos vamos a dividir, Sara y Macías vengan con migo a la caza de Nepono, Cielo y Julieta vallan con Nícola y Frederick a la casa cural, David y Pedro vallan con Jazmín a preguntar a las casa más cercanas de la escuela. Y cuando lo encuentren, inmediatamente vuelven aquí, vamos a tener una seria conversación.




19. Sin perder tiempo comienzan a buscarlo por los alrededores más cercanos, pero entonces cae una tormenta en medio de la búsqueda, comienza a llegar la tarde y con ello la noche, así que deben regresar cuanto antes a la escuela.




20. Vuelven muy preocupados, sin saber qué hacer. Tanto docentes como estudiantes comienzan a presionar a Gustavo para que éste pidiera ayuda, ya que él había tomado la decisión de dejarlo en ese lugar tan solo. Por parte de algunos estudiantes comienza los delirios de persecución.




- Cielo: Por Díos en dónde estará?. Será que ésta gente le hizo algo?. y se de pronto nos quieren hacer algo?

- Sara: Ya cállate!. Me pones más nerviosa.

-Nícola: Maldita sea en dónde diablos se metió!

-Julieth: Ahora qué carajos vamos a hacer?

-Jazmín: Si, y me gustaría saber qué piensa el profesor Gustavo.

-Gustavo: Ya basta!. Lo encontraremos. Debe estar en algún lugar.




Sara y Cielo comienzan a llorar en silencio.




-Cielo: Dios que habrá pasado.

- Pedro: Estoy seguro que ellos tienen que ver con todo esto. Debe hacer algo profesor, debe hacer algo!.

- Jazmín: Es cierto, no podemos quedarnos así, debemos continuar buscando, se hace tarde y debemos buscarlo más allá de la superficie, debemos/…

- Frederick: Debemos hacer que nos acompañen.

- Gustavo: Nepono y Tim ya saben, pero no sé si quieran ayudarnos.

-Jazmín: ¿Pero porqué, acaso qué ocurre?, de una buena vez dinos qué ocurre aquí?







En ese instante llega Nepono.




- Nepono: Ya hablé con todos, ellos aseguran que no lo han visto desde ésta mañana y/…

- Pedro: Mentira!, ésta mujer miente, se que nos miente!.

- Sara: Pedro ya cálmate y cállate!, no nos compliques más las cosas!.




Frederick intentan llamar al pueblo y verificar si Cesar abordó algún viaje con destino a Medellín, pero en este momento las líneas se caen debido a la tormenta, y a su vez se va la luz debido a la explosión de un transformador de energía.




- Sara: Ha perfecto, ahora sí quedamos listos.

- Jazmín: Nepono por favor debes ayudarnos, te prometemos que si nos ayudan a encontrar a Cesar nos marcharemos mañana mismo en la mañana, por favor!.

- Gustavo: Que dices?!

- Nepono: (Decepcionada mira a Gustavo). Y aun continúa con esa actitud?, se nota que usted no entiende lo grave de la situación. (Mira a Jazmín). Intentaré ayudar con todo lo que esté a mi alcance, hablaré con los líderes de mi comunidad.

- Frederick: Gustavo ella tiene razón. Mira las cosas al parecer no andan del todo bien. Desconocemos éste lugar y tenemos a un joven que está perdido.

-Jazmín: Si, Nepono ayúdenos, debes reunir a tu gente y ayudarnos. POR FAVOR.




Nepono vuelve a mirar a Gustavo, como reclamando algo, algo que aún no le había entregado.




- Nepono: Haré lo que más pueda.

- Pedro: Qué?! Cómo que lo que más pueda, acaso cree que esto es un maldito juego?!.

- Nepono: (Lo mira muy seria). No niño, de eso puede estar seguro (mira a Gustavo)… y el profesor Gustavo lo sabe muy bien. (Da la vuelta e intenta salir).

-Jazmín: (La ataja).Gracias!, solo queremos encontrarlo e irnos.

- Nepono: Si, yo sé lo que es querer algo con tanta fuerza (la separa de la puerta y la abre). Convocaré a mi gente, pero no estén seguros de que muchos quieran acompañarnos; por cierto Gustavo… lleve lo que debe entregarme. (Se retira).




Todos quedan mirando a Gustavo confusa y desconcertadamente.







21. En medio de una enorme fogata los aldeanos acuden a Nepono.




-Nepono: (En lengua)… Estas personas necesitan salir de éste lugar, pero primero deben encontrar a un miembro de su equipo; para eso debemos ayudarlos, ellos necesitan de nuestra ayuda.

- Y porqué debemos ayudarlos?!

- Nepono:… Porque es la única forma de devolverle la paz a nuestra comunidad.

- algunos aldeanos se rehúsan a colaborar. Los sentimos Nepono, pero no!.




Nepono aún conociendo la suerte de Cesar, insiste en su búsqueda en la noche, para ir hacia los lugares más extensos de lo habitual, pero no ve voluntarios.




- Nepono: Por favor, ya es un hecho de volverla a recuperar!.

- No!, no queremos!, no, no confiamos!.




Nepono se angustia.




- Gustavo: Lo que dice Nepono es cierto. (Todos inmediatamente lo miran y se quedan en silencio). Pero sólo podré entregarlo si ustedes nos ayudan a encontrar a esta persona que ha desaparecido.

- En legua: Porque?!, es injusto!, no tiene ningún derecho!, Que nos lo entregue ya! (Los aldeanos comienzan a discutir).

- Jazmín: Qué?!, de qué rayos están hablando?. Que sucede aquí?.

- Nícola: Gustavo qué está pasando?.

- Estudiantes: Qué, de qué está hablando?. No entiendo. No lo sé. Qué pasa?. Pero porqué dijo eso?. No lo sé, algo raro está pasando.

- Nepono: (Los detiene). Vamos mi gente!, demuéstrenme que ustedes aún aman a su comunidad, y que podemos volver a recuperar lo que una vez nos fue arrebatado de manera tan miserable, demuestren de qué están hechos!, y de que aún son una comunidad!. Por favor ayúdenme a recuperar lo que nos pertenece!…, nuestra paz y felicidad!, háganlo por aquellos que ya están creciendo y que necesitan y se merecen un mejor lugar para existir!.




La mayoría se miran y se marchan del lugar; y unos cuantos se atreven a quedarse y cooperar en la búsqueda. Nepono los mira esperanzada y agradecida.




22. Dejan de perder tiempo, planifican la búsqueda en tres grupos, y se encaminan en la búsqueda de Cesar -pero no antes de hacer prometer a los universitarios que una vez lo encuentren, entregarían la caja y se marcharían de su hogar para siempre-.




- Nepono: Muy bien guerreros!, ahora nos vamos a dividir en tres grupos. Los/…

- Nepono!, no iremos antes de ver y escuchar que ese hombre promete ante nosotros y su gente que una vez encontremos a su amigo nos entregarán lo que nos pertenece y se irán para siempre de nuestras tierras!.




Todos inmediatamente miran a Gustavo. Gustavo muy serio, los mira, mira al suelo, alza la mirada, se acerca a ellos, mira tras de él a su grupo y dice. -¡lo prometo!- prometo que al encontrar a mi estudiante… entregaré lo que les pertenece!.




- Nepono al escuchar esto decide aún más a querer continuar con la búsqueda.

Muy bien!. Ahora debemos trabajar en equipo. (Todos se acercan a ella). El grupo uno: Tim, Gustavo, Julieta, Nícola y tres indígenas más irán a la parte antigua de la comunidad, casi llegando al río. El grupo dos: Jazmín, David, Sara, dos indígenas más y yo nos toca buscar en la parte central de la comunidad, y el grupo tres: Frederick, Cielo, Macías, mi madre y los demás se quedarán buscando en lo alto de la comunidad. Estamos listos?...¡si!




Todos comienzan la búsqueda.




23. Los dos grupos comienzan a descender, llevando en sus manos, machetes, algunas linternas, celulares y una que otra antorcha, pero al iniciar la travesía comienza a llover nuevamente.




Casi llegando a la parte central, David muy molesto decide devolverse, pues no deja de discutir con Gustavo.




- David:… No, no me importa!, esa era su responsabilidad!, y además…, ya había planeado con Pedro y Macías ir en busca del auto.

- Gustavo: Qué?!

- Sara: Yo me voy con David!.

- Gustavo: Pero qué rayos les pasa?!!!

- Nícola: Muchachos, ya basta por favor!.

- Nepono: Por favor, tenemos que estar juntos y no podemos devolvernos ahora.

- Tim: Ya emprendimos la búsqueda. No era eso lo que querían?!




Entre disgustos y alegatos Jazmín comienza a llorar, se hace a un lado de la disputa, de pronto su linterna se apaga, sólo puede ver con la luz de los demás. Comienza a examinarla dándole pequeños golpes, intenta no perder la calma, mira a todos discutir, mira a todos lados y entra en pánico… sin darse cuenta de que detrás suyo se encuentra el ser más despreciable de ese lugar…el Dôneor. Ésta horripilante criatura la observa fijamente desde la oscuridad. En medio del altercado Jazmín desaparece dejando caer la linterna, al caer se enciende quedando a un lado del camino.




24. Comienza a llover un poco más fuerte. David y Sara se devuelven a toda velocidad. Gustavo grita.




- Gustavo: ¡Vuelvan!!!

- Nícola: Tranquilo, yo iré por ellos.




Uno de los indígenas lo acompaña. Todos intentan calmarse nuevamente. Miran intranquilos.




- Tim: Vamos debemos continuar. Ahora es cuando debemos separarnos.




Uno de los indígenas se acerca a Nepono y le dice en legua:




- Encontré esta linterna a veinte metros cuesta abajo.




Julieta ve esto y le pregunta desesperada




-Julieta: ¿Qué, qué sucede, qué pasa? (mira la linterna). Es la linterna de Jazmín, ¿dónde está? (Los mira y luego mira para todos lados y comienza a alterarse).




Nepono y el nativo se quedan callados sin saber cómo responder, entonces se acerca Gustavo.




- Gustavo: ¿Qué sucede?

- Julieta: Es la linterna de Jazmín!.

- Nepono: Éste hombre se la encontró a varios metros de aquí cuesta abajo.

- Gustavo: ¡¿Qué?!. Pero… si es la linterna de Jazmín, ¿Dónde está?!! (Toma al nativo por la camisa). ¡¿Dónde, qué hicieron con ella?!! (a punto de golpearlo).

- Nepono: ¡BASTA! (separándolos). ¡Si nos hubieras entregado a tiempo lo que debías no estaríamos en esta situación!, ahora a éstas personas/...

- Tim: ¡Maldita sea!, ahora quedamos muy pocos, es riesgoso ir tan pocos hasta abajo. Debemos ir todos juntos!.

- Julieta: ¡Es suficiente, estoy harta de todo esto. ¿Porqué rayos debemos ir todos juntos… he?!! (Llorando) ¿Qué sucede?, yo sé que ustedes saben lo que pasó con Cesar y con Jazmín, ¿dónde están, dónde…, sólo dígannos qué es lo que sucede?.

- Gustavo: Ya Julieta, ahora no podemos perder el control debe/…

- Julieta: ¡No me importa, no me diga que hacer!, ¡usted nos mintió a todos, y ahora estamos por su irresponsabilidad en esta situación!. ¡¿Qué demonios hay en esa maldita caja?!... Sí!, yo lo sé, yo sé que usted la tiene, porque yo la vi la noche cuando llegamos!.

- Nepono y Tim: ¡Qué?!, ¡cómo?!.

- Nepono: ¡Maldito seas, cómo es posible eso!, ¿ es cierto?! (Gustavo no contesta). ¡¡¿Eso es cierto?!!..., ¡responde!. ¡¿Qué te ocurre, acaso quieres que todas éstas personas desaparezcan?!. ¿Dónde está la caja?!.




Gustavo no responde y Tim lo agarra del cuello zampándole un golpe en el rostro.




- Tim: ¡¡¿En dónde diablos la escondes?!!




Julieta llora desesperada.




25. David y Sara corren, pero David cae en una zanja perdiendo su linterna, Sara se devuelve para ayudarlo a salir; durante eso escuchan que algo comienza a bajar por un matorral, quebrando las ramas bruscamente. Sara y David miran de inmediato con la luz de la linterna, pero no ven nada.




-David: deprisa, sácame de aquí.




Cuando David comienza a salir del hoyo Sara lo suelta y se pone de píe para continuar subiendo, pero la gran bestia se encuentra justo al frente suyo, la parte en dos sin darle tiempo de gritar. David comienza a gritar y a correr, pues éste engendro del demonio comienza a perseguirlo. Mientras eso Nícola y el indígena ya casi alcanzándolos escuchan los gritos de David, e intentan apresurar el paso para ver qué sucede, pero no los hallan. David aún corre entre arbustos cuesta abajo, perdido y desesperado, casi para provocarse un infarto, corre sin cesar, hasta que encuentra un socavón para ocultarse de la siniestra criatura, intenta calmarse y respirar menos agitado, pero el terror lo consume, poco a poco escucha cómo se acercan los pasos de esa mortal cosa, un olor pútrido llega hasta su olfato, casi provocándole nauseas, pero tiene que soportarlo.




Esta enorme bestia comienza a gemir, como si avisara con esto que la muerte va a cobrar su próxima víctima. De pronto todo se queda en silencio, David sólo escucha y siente en todo su cuerpo el fuerte latir de su pobre corazón que está a punto de detenerse. De pronto todo su cuerpo entra en un estado de perlesía, comienza de la cadera hacia abajo, perdiendo poco a poco el oxígeno, queda totalmente paralizado al ver que a lo lejos algo se aproxima a él muy lentamente… EL DÔNEOR.




Nícola y el nativo encuentran mucha sangre en el camino, y escuchan a lo lejos el moribundo grito de David. Ambos se detienen respirando agitadamente. Nícola no sabe qué hacer, se encuentra confundido, no sabe si continuar subiendo, buscar a David y a Sara, o devolverse con el otro grupo. Cuando menos lo espera el nativo comienza a hablarle en su lengua, Nícola no entiende lo que dice, el nativo está muerto del susto y decide terminar de subir, Nícola le grita.




- Nícola: ¡No espere, no se vaya!, no me deje aquí… vuelva!!!




Se pone histérico, no sabe qué hacer, así que decide alcanzar al indígena; comienza a correr otra vez, hasta que escucha los llantos de un niño, se detiene inmediatamente y comienza a buscar el lugar proveniente del llanto. Observa y observa a todas partes con su linterna, siente que está cerca, pero no ve nada. De repente deja de llover y de escuchar toda clase de ruidos, todo queda en silencio ante él; éste se confunde aún más y comienza a temblar, pues lo ha invadido un frío extremo, respira agitado y sólo se escucha el clamor de su corazón arrepentido de haber venido a ese lugar del mundo. De pronto siente que algo le toca su mano, da un brinco del susto, inmediatamente alumbra con su linterna, ve a un niño completamente desnudo que llora mirando hacia el suelo; Nícola lo mira asustado y mira para todas partes, como preguntándose, -y qué demonios hace este niño aquí?-. El niño lo abraza repentinamente por la cintura, Nícola vuelve a brincar e intenta verle su rostro, lo toma de los brazos para zafarse de él y le pregunta quién es y en dónde vive, pero éste niño comienza a aferrase cada vez más a su cintura, Nícola intenta cargarlo pero parece pesar más que él mismo. Comienza a forcejear con el niño.




- Nícola: Pero qué diablos!, oye suéltame!.




El niño comienza a destilar de su cuerpo algo pegajoso, a producir un olor inmundo, a helarse y a emitir una risa maquiavélica.




- Nícola: ¡Oye suéltame!, ¿pero qué es esto?!.




El niño inmediatamente lo mira y emite un grito agudo e infernal, abre su boca casi del tamaño de su rostro, y empieza a devorar el vientre de Nícola, el pobre hombre comienza a dar mortales gritos de dolor, pataleando y sacudiéndose en el suelo.




26. Julieta llora al ver cómo Gustavo y Tim se dan de golpes.




Nepono: ¡Basta, basta!. E intenta separarlos.




Uno de los guías que los acompaña le dice a Nepono en lengua:




- Si no se calman y ese hombre no intenta colaborar, nos marcharemos, iremos por los que quedaron arriba y los ofreceremos para que nos dejen tranquilos por un momento y poder hallar la caja.




De repente escuchan los gritos de David y Nícola, como si los hubiesen asesinado al mismo tiempo.




Uno de los indígenas le dice a Nepono en español:




- Comienza a ser demasiado tarde.




Gustavo y Tim se detienen




27. Frederick, Cielo, Macías y Pedro discuten en la escuela. Frederick y Cielo dicen que deben buscar a Cesar, Macías y Pedro proponen que mientras que ellos dos busquen con los demás, ellos irán en busca el carro para estar listos e irse de ese lugar.




- Frederick: Vamos ustedes están exagerando mucho.

- Pedro: Lo que nos contó Cesar anoche no fue broma, aquí está sucediendo algo anormal, ésta gente está comportándose de forma muy misteriosa.

- Macías: Sí, es mejor estar preparados.

- Cielo: Vamos muchachos, estoy de acuerdo con Frederick, están llevando esto al extremo. Además sé que encontraremos a Cesar y podremos terminar con el trabajo.

- Frederick: Venga, no perdamos más tiempo y comencemos a buscarlo.




En ese momento pasa corriendo el hombre que acompañaba a Nícola. Y ellos salen inmediatamente de la escuela.




- Pedro: ¿Hey, hey qué pasó?!, ¿qué haces aquí?! (lo mira de pies a cabeza), ¿Y por qué tiene sangre en el pantalón?, ¡¿qué sucedió?!




Los demás de la comunidad llegan a mirar. Rocío es una que pregunta en lengua.




- Rocío: ¿Qué sucedió?




El hombre casi sin respiración responde en lengua.




-Están siendo arrasados.




Todos los indígenas se miran y miran a los universitarios.




-Pedro: ¿Qué dijo?




Rocío inmediatamente rompe a llorar.




- Rocío: Mi hija.




Pedro y los demás se miran muy confundidos




- Pedro: Oiga… ¿qué sucedió?, ¿qué pasó?.

- Rocío: ¡No me toque!. Ustedes trajeron el mal; nos arrebataron la vida de nuestra comunidad y ahora deben pagar con sus vidas!.

- Macías: ¡Qué?!!, esta vieja está loca, que le pasa, cuál es su problema?!!.




Los de la comunidad empiezan a mirarlos con rencor. Ellos se dan cuenta; Cielo comienza a asustarse y mira a Frederick.




- Cielo: Por favor señora, ¿díganos qué está sucediendo?, ¿dónde está nuestro amigo?.




Roció llora y la mira intentando calmarse, analiza la situación y hace lo más correcto para todos.




- Rocío: Hace mucho tiempo, nuestra comunidad era un lugar pacífico y sano… así lo recuerdo cuando era niña. Todos convivíamos en comunidad, como una familia… como una enorme familia. Pero un día, llegó un hombre a nuestras tierras, dijo que venía a predicar su religión, decía que nuestra comunidad estaba maldita, por las cosas que practicábamos, que nuestra religión y creencias no tenían lugar en éste mundo. Así que un día Juan José, uno de los hombres más respetables de nuestra comunidad lo invitó a su casa para hablarle sobre el significado y el valor de nuestra cultura, sobre la diferencia de la nuestra y la suya, todo con el fin de que éste hombre pudiera entender y respetar lo que veía y oía… pero no fue así. El forastero se enfureció al escuchar a Juan José, entonces comenzó a discutir; en ese instante vio una hermosa vasija la cual contenía agua -un líquido que estoy segura lo deslumbró, pero no más de lo que lo deslumbró lo que había en su interior-… UN MEDALLÓN BLANCO, la cual parecía que iluminaba toda la casa, éste medallón poseía en su interior una semilla, pero no era cualquier semilla, era una semilla dorada muy valiosa, viendo esto le dijo a Juan.




- Si me das ese medallón, prometo irme de éste lugar para no volver más.




Juan José le dijo que no podía porque ese medallón contenía los espíritus más puros y fuertes de nuestra comunidad, y que éstos protegían nuestras tierras de los espíritus más malignos de este mundo. Este hombre furioso de ver cómo creíamos en esto y no en sus libros se enfureció aún más, nos echó maldiciones a todos y a nuestras tierras, y luego aparentemente se marchó de ellas.




Un día recuerdo que mi padre convocó a nuestra casa a todos los líderes y médicos tradicionales de la comunidad. Aquí se quedaron durante horas discutiendo un asunto que no lograba entender, los veía muy angustiados y desesperanzados. Por primera vez los noté tan triste, como si una enorme fuerza negativa invadiera sus almas. Yo intenté entrar un poco más a la reunión… entonces fue cuando me di cuenta de lo que sucedía. Era algo caótico y desastroso… el medallón ya no estaba en su lugar, la vasija estaba vacía y su agua comenzaba a cambiar de color, y sabía que y pronto comenzaría a secarse. Ahí comencé a sentir lo que veía en los rostros de estas personas.




Ese hombre…, sin que alguno de nosotros nos diéramos cuenta se había llevado nuestras vidas, nuestra riqueza más sagrada… - el fruto y la integridad de éste lugar y el de sus habitantes-… entre muchas otras cosas.




Mi padre y los demás médicos tradicionales comenzaron a invocar a sus más fieles guardianes para que pudieran encontrar el medallón, pero como nuestras tierras habían quedado desprotegidas al no tener en su interior el medallón blanco, y como era lo que mantenía encerrada en las profundas y subterráneas existencias del inframundo a las bestias más infernales… se inicio entonces para los guardianes una tentación; algunos lucharon con lealtad y otros se dejaron dominar por esas fuerzas maléficas, convirtiéndose en criaturas del inframundo. Desde entonces comenzaron a destruir y a corromper poco a poco el espíritu y la mente de los hombres de nuestra comunidad, y la de los hombres que tenía la suerte de encontrarse con el medallón, a llevarse la vida y el alma de aquellos hombres y mujeres que lucharon y luchan para no caer en la maldad y a convertir éste lugar en un infierno.




Pero hubo un guardián que pudo ver en donde se encontraba el medallón, así que antes de caer en los dominios de estas energías negativas, le transmitió al instante la información a mi padre; mi padre antes de morir por sus propios guardianes, se lo comunicó a un ser que sabía que su corazón podía ser puro hasta el día de hoy… mi hija. Para ese entonces aún no había nacido, así que debimos esperar a que yo creciera para concebirla, y cuando ella nació el mal cesó un poco, y debimos espera a que ella creciera, ya que ella era la única que podía salir de la comunidad sin correr riesgos, y traer de regreso el medallón.




Nepono buscó y buscó hasta dar con el medallón… Llego, lo sé, pero no llego solo, los trajo a ustedes… Ahora, antes de que sea demasiado tarde y todos perezcamos… -por favor díganme en dónde está la caja con el medallón-… -éste debe ser devuelto a su lugar-.




- Pedro: Qué?!, esta vieja está loca, que medallón?, ¿de qué habla?. (En tono burlesco) Sabe qué viejita, por qué no mejor deja de inventar historias asombrosas y nos dice cómo rayos salir de aquí!.

- Frederick: ¡Es suficiente!. Lo que ella dice es cierto, ayer un anciano me lo dijo todo.

- Rocío: ¿Un anciano?.

- Frederick: Si, un anciano, era un tanto extraño, éste vive cerca de la casa de Mercedes. Era un lugar de aspecto abandonado, parecía en ruinas. Ayer hallé su casa, y allí estaba él, ahora lo recuerdo. Me habló de muchas cosas, entre esas, de ésta historia que usted acaba de contarnos, la cual… no pensé que fuera cierto.




- Roció: ¿Usted fue a lo que era un lugar sagrado para nosotros?




Frederick no responde y queda algo confundido




- Frederick: No sabía que es un lugar sagrado.

- Rocío: ¿Cómo era ese hombre?

- Frederick: Era un hombre alto, descalzo, y tenía una ruana azul con cierto bordado en particular, nunca antes había visto algo así, al igual que el grabado que tenía en una especie de totuma o cuerno que le colgaba a su lado izquierdo, era como una especie de recipiente o vasija. Comenzó a fumar una especie de puro o algo parecido; pero el olor de éste cigarro, o lo que fuera se me hacia tan agradable, parecían yerbas de las mejores especias y aromas, esto me transmitió una sensación que nunca antes había experimentado, era como de una paz interna inacabable.




Rocío llora nuevamente




- Rocío: Era mi padre… Juan José.

- Pedro: haa!, lo que nos faltaba.

- Frederick: ¿Alguno de ustedes sabe dónde está esa caja?

- Pedro: Maldita sea!. Ni siquiera sabemos lo que en realidad está pasando y usted se preocupa por una caja, ¡¿qué le pasa?!... Está bien, vaya usted en busca de ¡esa estúpida caja!, mientras que Macías y yo vamos a buscar algo que nos lleve lejos de éste lugar y al resto del grupo.

- Cielo: Por favor Pedro cálmate.

- Macías: Ya Cielo!, Pedro tiene razón, debemos pensar en nuestro bien, en vez de estar pensando en cajitas con historias fantásticas. Todo esto está muy raro, yo prefiero buscar algo más de la vida real… como el carro que desaparecieron, así que ahora díganos señora en dónde lo tienen. (La toma del brazo y los demás se acercan con machete en mano).




- Frederick: Suéltala! (Le separa el brazo bruscamente).

- Pedro: (Estruja a Frederick). ¡No te metas!.




Frederick le responde con un puño que lo tumba al suelo. Macías lo recoge y quiere abalanzarse encima de Frederick, pero Pedro lo ataja y le dice:




- Pedro: No, no!. No importa Macías que se pudra!. Vamos a buscar el maldito carro… Cielo ven con nosotros.




Cielo se queda al lado de Frederick sin moverse.




-Pedro: Al diablo! (y se van).




Todos se quedan mirando cómo se alejan.




Rocío llora, Frederick la mira, la toma de los hombros y le dice:




- Frederick: Rocío vamos a buscar esa caja.




Rocío lo mira como si con eso le hubiesen dicho –usted y su gente volverán a vivir-.




28. - Gustavo: ¿Qué rayos fue eso?!

- Julieta: Fueron, fueron… David y Nícola.




Nepono y Tim se miran desesperados




- Nepono: Lo lamento pero debemos volver.

- Julieta: (llorando). ¡Noo!, no por favor debemos encontrar a Cesar y a Jazmín. Por favor… Gustavo diles en donde está la caja.

- Gustavo: No!, no antes de que me digan en dónde se encuentra el libro.

- Nepono: (lo mira totalmente desconcertada y se le tira encima)…¡¡Eres un maldito!!,¡lo sabías, lo sabías todo desde un principio, los sabías!… cómo pudo ser posible!!! Cómo, cómo pude ser tan estúpida!!!.




Nepono entra en llanto mientras que Tim la sujeta.




- Tim: Vamos Nepono!, ¿qué es más importante la caja o el libro?!

- Nepono: ¡No!!!, el libro no!. Ese libro es tan importante como la caja. ¿Cómo crees que mantendremos a esos seres en el inframundo he!, cómo?!. El libro no es nada sin lo que contiene la caja y viceversa, ¡date cuenta!. (Llora desconsolada). Cómo pude ser tan idiota y confiada!. Pero tú!!!, estoy segura de que te pudrirás en el infierno maldito miserable, eres peor que esos engendros malditos!!!




Nepono ya no sabe qué más hacer con la situación.




- Julieta: Yo sé donde está la caja.




Todos la mira de inmediato.




- Gustavo: (ríe irónico). Tú no sabes dónde está la caja. Ni siquiera sabes de lo que estamos hablando, ¡así que calla tu estúpida boca!.




Julieta queda asombrada por la reacción del profesor.




- Julieta: Yo lo vi cuando llegamos la primera noche, y vi lo que hay en el cofre, y vi donde lo guardó.

- Gustavo: (ríe incrédulo). No lo creo niñita tonta.

- Nepono: (se calma). Por favor niña, si nos llevas a ese lugar te prometo que tú y tus amigos saldrán ilesos de éste lugar.




Julieta la mira, mira hacia el camino y llora.




- Nepono: Piensa en los demás, en sus familias y en la tuya. Por lo menos intenta sacarlos de aquí sanos y a salvo, no dejes que sus almas se queden por siempre en la oscuridad.




Julieta agacha la cabeza por un momento y llora. Cuando decide dar unos pasos para subir de nuevo, abortando la búsqueda, Gustavo reacciona fogosa y tempestivamente con un arma, intentando detenerlos a todos, pero Tim inmediatamente lo tumba al suelo y ambos salen rodando cuesta abajo, hasta que se escuchan unos disparos. Nepono y los demás alumbran en medio de la oscuridad, observando solo maleza. De repente, sale Gustavo disparando para todos lados, todos empiezan a correr apagando las luces. Nepono llora y grita por Tim, pero Julieta la toma del brazo y la hala.




- Julieta: Vámonos, debemos escapar!!!, debemos salvar a los demás, por favor párate y corre!!!.




Todos corren lo más que pueden, el camino está demasiado fangoso y no hay más luz que los pueda alumbrar. Gustavo desesperado no deja de perseguirlos y disparar con las pocas balas que le quedan.




Nepono les dice a los demás en lengua




- Nepono: Por favor deben correr lo más que puedan junto a ella y llevarla hasta arriba!.




A Gustavo se le acaban las balas y comienza a gritar de furia.




29. - Nepono: Julieta debes llegar antes que yo, corre más aprisa, corre junto a ellos!.




Gustavo disminuye su paso agotándose. De pronto deja de escuchar a los demás, así que se detiene para observar y escuchar en donde se encuentra.




- Nepono: Pase lo que me pase, debes llegar hasta arriba. Entrégale el cofre a mi madre, por favor jura por tu familia que lo harás, ¡júralo!.

- Julieta: - Si lo juro-. Pero date prisa!.




De repente algo le toma los pies a Nepono tumbándola al suelo, intentando arrastrarla filo abajo. Todo se vuelve una locura, Julieta grita e intenta sujetarla de los brazos.




-Julieta: ¡¡¡ sujétate, no te sueltes!!!.




Los demás no saben qué hacer -ayudar a Julieta a sostener a Nepono o hacer que la suelte para continuar corriendo.




- Julieta: ¡¡¡Por favor ayúdenme, por favor!!!. (Llora)

- Nepono: ¡¡¡Julieta debes ir por ese medallón, lo prometiste, por favor suéltame, debes hacerlo, confía en mí, ve por la caja!!!. (En lengua). Suéltenme!!!… LLEVENSELAAAA!!!.

- Julieta: ¡¡Nooo, nooo Neponooooo!!!.




Todos la sueltan y se llevan a Julieta a arrastras cuesta arriba, mientras que Nepono se pierde cuesta abajo en medio del oscuro monte.




30. Julieta corre como nunca, ya casi llegando a la parte alta de la comunidad, uno de los hombres que la acompaña le dice:




- Falta poco, falta poco.




Gustavo sigue caminado, pero por cada paso siente que sus piernas le pesan como si llevara costales de piedras, disminuyendo el ritmo.




Julieta y los hombres que la acompañan ya casi están llegando a la escuela, pero en este momento aparece el hombre de las cadenas y su infernal perro. Los hombres intentan luchar contra esto. Uno de ellos le dice a Julieta:




- ¡¡¡Corra niña, corra y sálvenos!!!.




Julieta grita y llora. Corre con las pocas fuerzas que le queda.




Gustavo se encuentra tirado en medio del monte, no puede caminar, sus piernas no le responden. Se queda inmóvil y maldiciendo intenta arrastrarse, pero se queda tirado por un momento para intentar recobrar fuerzas; en ese instante se da cuenta que hacia él comienzan a acercarse en circulo una acumulación de aspectos, tamaños, sonidos y movimientos extraños. Estas cosas, son toda la clase de seres y demonios que han salido del inframundo para llevarlo consigo. Gustavo intenta levantarse, pero es en vano, comienza a gritar procurando arrastrarse con sus manos, pero no puede, todo es un lodazal. Sus manos también comienzan a quedar inmóviles, comienza a llorar e intenta gritar más fuerte, pero inmediatamente nota que su voz comienza a disminuir quedándose casi mudo, finalmente su cuerpo queda inmóvil. A él llegan diversas criaturas a observarlo, y en medio de ellos surge el mortal Dônero; éste esperpento se posa casi sobre él, comienza a agacharse para mirarlo a los ojos, y para que antes de morir a través de su letal mirada se diera cuenta en dónde estaría por toda la eternidad. El infernal demonio lo mira por un rato, luego se para fogosamente para liberar un penetrante grito que correr por todos los rincones de la comunidad, en ese momento todas las criaturas se abalanzan hacia Gustavo.




31. Julieta finalmente llega a casa de Rocío y escuchan el horrible grito de ese animal, todas las personas de la comunidad se encierran en llanto, gritos, lamentos y quejidos, acompañando la furia de las infernales bestias que al parece se han liberado y desean llevarse a cada uno de los que moran allí. Julieta comienza a llorar tapándose los oídos por un instante, luego reacciona y comienza a buscar la caja, finalmente la haya. Sale deprisa de la casa para buscar a Rocío, pero en ese instante aparece el Dônero ante sus espaldas, ella lo siente y se voltea lentamente como no queriendo ver lo que le espera, pero prefiere morir de frente.




El Dônero la mira fijamente y le extiende su mano, como diciendo con ello – entrégame la caja- pero Julieta no accede a su petición apretando la caja contra sí y dando un paso atrás. El infernal demonio grita y la mira de nuevo dando un paso a la vez junto con ella; otra vez extiende el brazo, Julieta al ver esto analiza algo…, se da cuenta que el monstruo no puede arrebatarle la caja y hacerle daño mientras que no entregue el cofre por voluntad propia -pues cualquier persona ante tal situación hubiese soltado el objeto de inmediato-. Julieta intenta no dejase intimidar por lo que veía, aunque en su interior estuviera por explotar del tremendo horror. Estaba a punto de flaquear, hasta que aparecen Pedro y Macías.




Ambos espantados hasta el infinito de ver tremenda cosa quedan paralizados, el Dônero aprovecha para matarlos a ambos. Le toma la cabeza a Pedro devorándolo de un mordisco, en ese momento Pedro suelta unas llaves, Macías se abalanza al Dônero, pero éste lo toma por los pies dejándolo colgado hacia abajo, para luego cortarlo por la mitad. Ante todo eso Julieta reacciona recogiendo las llaves del suelo y salir huyendo lo más pronto posible.




32. En el ceibo -entrada de la comunidad- se encuentra Frederick, Cielo, Rocío y otros habitantes del lugar. Allí llega Julieta, los demás al verla la abrazan, ella llora y le entrega la caja a Rocío.




- Julieta: Esto es en nombre de Nepono… para su comunidad.




Rocío deshecha en llanto toma el cofre, lo mira y lo siente, como si sintiera inmediatamente una paz en su interior, y el amor de los seres que no están a su lado y que ha perdido a causa de todos estos males, pero que pronto volvería a ver una vez colocara el medallón en su pecho, mira a Julieta y en lengua les dice:




- Rocío: Gracias… y ahora váyanse en paz.

- Julieta: ¿qué sucedió aquí?

- Cielo: Pedro y Macías encontraron el carro, dijeron que ya venían, iban para la casa de Roció, ¿ no los viste?.




Julieta inmediatamente mira las llaves y en ese momento cae el cuerpo de Pedro encima del auto, todos gritan y aparece el Dônero… -una vez más todo es un caos. Los indígenas intentan luchar contra el Dônero, mientras que Frederick, Cielo y Julieta se montan al carro para huir, pero sorpresivamente aparece el niño infernal dentro del auto atacando a Julieta. Cielo lo toma del cuello y comienza a pelear con esta criatura, en medio del forcejeo casi chocan, se abre la puerta y cielo cae a la carretera llevándose consigo a esa criatura por un precipicio, Julieta llora y grita - ¡¡¡Cielo!!!.




Ya casi amanece, el carro vuelve a tomar su curso, pero el Dônero no tarda en aterrizar sobre ellos, quita el techo del auto para sacar a Julieta y la caja, intenta intimidarla, ésta lo mira sonriendo burlonamente, tirando la caja hacia lo más alto. El animal se desprende del carro para ir en busca del cofre, una vez lo tiene en su poder se da cuenta que no está ahí, lo abre para asegurarse pero ya es tarde… -el medallón es puesto en donde debía estar por siempre-… junto a al corazón de Rocío. En eso el primer rayo de luz sale haciendo contacto con el corazón de Rocío provocando una ¡INMENZA LUZ!, la cual desvanece la poca oscuridad que quedaba de la noche -alimento para éstos seres maléficos-, todas las criaturas del infierno en cuestión de minutos son calcinadas, despedazadas, casi extinguidas por esa fuerte luz, ninguno tiene escapatoria ni escondite seguro que los pueda salvar… El DÔNERO junto con todas sus monstruosas criaturas pagan por su maldición y vuelven a ser enviados al limbo.




En la comunidad se oye un enérgico grito, todos brincan de infinita alegría, pues después de sufrir por tanto tiempo, vuelven a sentir la vida en su comunidad, sabían que muy pronto todo volvería a ser como al principio… COMO UNA VERDADERA COMUNIDAD.




Mientras que el carro avanza, Julieta llora de alegría por ellos y se queda observando cómo se aleja de Cristianía. Abraza a Frederick sin dejar de mirar el camino, Frederick que no se despegó ni un instante del volante, llorando y mirando hacia el frente también le corresponde el abrazo.




- Frederick: Ya todo terminó. Ahora volverán… ahora volverán otra vez los mejores tiempos… -a Karmata Rua-.




El carro sigue su camino, dejando atrás a esta humilde comunidad en medio de una infinita luz de vida y consuelo.



FIN



Por: Edith Yamid Yagarí Tascón

*Todo lo publicado con anterioridad pertenece en exclusiva al autor presentado.


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