Lectura Obligatoria - LiberaLetras

domingo, 29 de diciembre de 2013

Lectura Obligatoria

Leerás a Virgilio y a Horacio.
Amarás a Catulo como a ti mismo.
Seguirás cuando menos, la ruta de Odiseo


entre el prostíbulo de Circe
y la hacienda de su mujer.
Tendrás a Propercio bajo la almohada,
los epiguasmas de Marcial en Ristre.
A tu derecha Tíbulo,
su oda contra los militares, comerciantes y marineros
(la gente esa, que quería expropiarle su soledad).
Tendrás la compañía de Villón a tu lado
y la de Arquíloco de Paros, que abandonó su escudo
para legarnos sus poemas.
Junto a ellos la música, la soledad sonora
de San Juan.

Amarás a Manrique como a Vallejo mismo
porque ambos eran tristes y se querían.
Si quevedo te falta, ¿adónde irás?
No te olvides de Góngora
(para tu propio bien manténlos separados).
Con Garcilaso aprende
lo que corta una espada en un rendido
y agradece lo que hizo por tu idioma.
Junto a él, por idénticas razones,
a tu Darío, por favor, a tu hermano de sangre.
a Federíco, cuya lengua doraba las manzanas,
aplícale el oído como a un caracol.

A Neruda, si eres joven, olvídalo
hasta que seas grande y entre tanto
huele un poco las flores del mal como él lo hacía
(el metódico, el tirisiento, el abrasado,
el franco tirador eternamente adolescente,
el inventor del nuevo escalofrío,
el que embadurnó las paredes con el óxido
de la época
para que todos os mancháramos
Ch Baudelaire,
te saluda y te invita a que sigas
siendo poeta)

Tendrás de cabecera a William Butler Yeats,
mestizo del mundo como nosotros
y a su tribu que cruzó el mar,
produciendo grandes hijos, padres a su vez
de otros hijos ilustres
y el cosmos de Manhattan, el nuevo Adán,
Walt Whitman,
quien comió la manzana del paraíso
y no fue al exilio, sino que se quedó
cuidando las especies.
Lean, por último, lo que les dé la gana
y a los que no menciono por modestia,
pereza o ignorancia
y a los que se me olvidan
y a los que por su cuenta vayan averiguando.

Autor: José Luis Quesada



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